viernes, 12 de marzo de 2010

ACERCA DEL MISTERIO DEL MAL

Papa Benedicto XVI Audiencia general del 03/12/08
«Espíritu inmundo, sal de este hombre»


El hecho del poder del mal en el corazón humano y en la humanidad es innegable. La pregunta permanece: ¿cómo explicar este mal? La fe nos dice que existen dos misterios de luz y un misterio de noche, el cual, sin embargo, se encuentra envuelto por los misterios de luz. El primer misterio de luz es éste: la fe nos dice que no hay dos principios, uno bueno y el otro malo, sino un único principio: Dios creador, y este principio es bueno, es sólo bueno, sin sombra alguna de mal. Por eso el ser no puede ser una mezcla de bien y de mal: el ser, como tal, es bueno, y por ello pues, es bueno ser, es bueno vivir. Este es el gozoso anuncio de la fe: no hay más que una sola fuente, buena, el Creador...

Viene después un misterio de oscuridad, de noche. El mal no proviene de la fuente misma del ser, no es igualmente original. El mal proviene de una libertad creada, de una libertad mal utilizada. ¿Cómo ha sido posible esto? ¿Cómo se produjo? Las cosas permanecen oscuras. El mal no es lógico. Tan solo Dios y el bien son lógicos, son luz. El mal permanece siendo misterioso... Lo podemos atisbar, pero no explicar; no se puede narrar como un hecho al que le sigue otro hecho porque se trata de una realidad más profunda. Sigue siendo un misterio de oscuridad, de noche.

Pero inmediatamente se le añade un misterio de luz. El mal viene de una fuente subordinada. Dios, con su luz, es más fuerte. Por eso el mal puede ser sobrepasado. Es decir, que la criatura, el hombre, puede curar... De tal manera que, al fin, en última instancia vemos que no sólo puede ser curado, sino que, efectivamente, es curado. Es Dios quien ha introducido la curación. Él mismo en persona entró en la historia. A la fuente permanente de mal opuso la fuente del bien puro. Cristo crucificado y resucitado, nuevo Adán, opone al río contaminado del mal un río de luz. Y este río sigue estando presente en la historia: miremos a los santos, los grandes santos pero también los santos más sencillos, los simples fieles y vemos que el río de luz que viene de Cristo es poderoso y está presente en ellos.
Como vemos esto es tan hermoso y consolador. El mal está siempre alrededor nuestro acechando, pero JAMAS TRIUNFA, la LUZ DE CRISTO lo encandila, lo enceguece, y para nosotros los que meditamos o hacemos oración contemplativa, esta es una realidad muy tangible. A diario experimentamos esta fuerza iluminadora que nos protege y nos guía. MARANATHA.

2 comentarios :

  1. Hola Susana... ahora acabo de encontrar tu buen blog, hermana.

    Interesante esta exposición sobre el aspecto del mal. Bien... ese misterio...es la negación de la Luz. Y a partir de Adán y Eva... aquí estamos... con ese aspecto de la oscuridad presente. Pero Jesús también lo tuvo que vivir y ver...

    Con su Presencia tanto entonces como ahora, en nuestra Conciencia Espiritual,ÉL nos muestra que si hacemos la Voluntad del Padre estaremos en una buena sintonía... pero si hacemos la nuestra... todo va saliendo al revés.

    Por eso es tan importante la Meditación, la Oración Contemplativa...para poder acceder a estar disponibles a DIOS para ser transformados por Su Espíritu en nosotros. Esto es lo que nos salva, nos libera de ese mal que también se esconde en nosotros a ytravés de experiencias malas, de recuerdos, en la mente sibconsciente.

    Su Plabra, La Eucaristía, La Oración contemplativa... son esapcios en los que ÉL puede encontrarnos... y Sanarnos... Salvarnos.

    Te comunico que he abierto un nuevo blog. Debajo te lo concreto.

    Un Abrazo en CRISTO, Susana... y una Bendecida semana. Por cierto... está en el grupo de Meditación Cristiana?

    Saludos fraternales.

    CIELO EN LA TIERRA
    caeluminterrae.blogspot.com

    INDIVISE MANENT
    indivisemanent.blogspot.com

    CONCIENCIA PRIMORDIAL
    concienciaprimordial.blogspot.com

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  2. Carmencita gracias por tus palabras. Bellísimos tus blogs también. Sí, está bajo el rubro enlaces "Mi Dios y Mi Todo" en un apartado de Meditación Cristiana. Juntas en Cristo.

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