lunes, 12 de octubre de 2026

CREO EN LA RESURRECCION DE LA CARNE Y EN LA VIDA ETERNA

 La resurrección para los cristianos no tiene nada que ver con la materia, sino con la vida. Lo que creemos cuando decimos en el Credo "... en la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro", no es que las tumbas se vayan a abrir y que los cuerpos vayan a cobrar nueva vida. La resurrección, en el paradigma cristiano, no implica el retorno a la vida terrena. Lo que creemos, cuando hablamos de resurrección es que la vida tiene una finalidad y una cualidad que no termina en la tumba. Creemos que el Dios que nos creó no nos creó para abandonarnos, sino para, de algún modo, llevarnos a casa y alcanzar la plenitud de la vida. La resurrección es simplemente otra parte del proceso de crecimiento en Dios. La llamada del Credo a la resurrección nos incorpora a la gloria y a una vida incorruptible. La resurrección hace que la vida merezca la pena porque nos permite crecer y acercarnos a Dios. Para eso hemos nacido.

La vida es un movimiento de acceso a la plenitud que no conoce límites, que crece en la forma, que vive en el espíritu del Espíritu y no tiene fin.

La vida consiste en crecer en dirección a Dios. Amén.