No te inquietes por el valor de tu vida, por sus anomalías, por sus decepciones ... Adora y confía ... Piérdete ciegamente en la confianza en nuestro Señor ... No te sorprendas de nada, ni de tu fatiga física ni de tus debilidades morales ... Todo lo que te oprime y te agita es falso.
martes, 22 de enero de 2013
miércoles, 16 de enero de 2013
LA FUERZA SANADORA DE LA MISTICA - Víctor M. Fernández
El desapego no sólo significa estar desprendido de las cosas y de las personas. El desapego más importante es desprenderse de uno mismo, liberarse del propio yo, de la propia fama, del reconocimiento social, de la necesidad de ser aprobado.
Esto no significa que uno no defienda sus derechos o que se deje pisotear. Tenemos conciencia de la dignidad inmensa que Dios nos da y creemos que El espera que sepamos defendernos, que no permitamos que destruyan esa dignidad. Pero el problema es cuando uno empieza a mirar todo desde esa perspectiva y en el fondo del alma lo único que le interesa es cuidarse a sí mismo, defenderse, ser reconocido. Así uno comienza a sentirse en el centro del universo como si todos estuvieran a su servicio, porque la obsesión por el propio yo se apodera del corazón. En ese corazón ya no queda lugar para la mística, porque no puede trascenderse a sí mismo, sólo está contemplando sus derechos y las obligaciones de los demás.
La búsqueda enfermiza de sí mismo hoy suele disfrazarse de una búsqueda de paz. Las personas quieren "sentirse bien" por dentro. En cambio el místico sabe bien que Dios puede actuar en su vida a través de cualquier estado de ánimo. Dios puede hacer una obra preciosa de purificación y transformación en medio de nuestros aburrimientos, sentimientos de disgusto, depresiones o sentimientos de vacío interior. Por eso es tan dañino escapar de la soledad y estar buscando permanentemente distracciones. Debemos encontrarnos con esos fantasmas interiores, hacerles frente.
Lo importante es que descubras que Dios actúa permanentemente en tí, a través de todo, absolutamente todo lo que sientes y vives, aún a través de las cosas que te parezcan más tontas, ásperas y vacías. El no evita que te sucedan cosas desagradables, porque si lo hiciera, dejarías de estar en esta tierra y la vida en este mundo dejaría de ser un hermoso desafío. Pero al mismo tiempo Dios está permanentemente intentando lograr que esas cosas que te pasan sean para tu bien.
Entonces todo es mística porque Dios te ama de verdad y está constantemente intentando hacerte bien, madurarte, liberarte, y eso no se logra sin purificaciones interiores, sin una limpieza de todas las superficialidades que te penetraron el alma. Para eso muchas veces están las tristezas amargas, una sensación de que todo es inútil, una percepción del sinsentido de muchas cosas.
Por eso nada es inútil y a esta vida hay que aceptarla entera con todos sus momentos. Por consiguiente El es capaz de hacer brotar una fuerza sanadora también en tus momentos de soledad, tristeza, abandono, tedio, cansancio, aburrimiento y humillación.
Se debe buscar la paz más profunda, esa que convive con los problemas, las humillaciones, el trabajo duro, las angustias de la convivencia. Su ideal ya no es alcanzar una sensación de paz, sino aquélla paz que no se pierde aunque tengamos muchas molestias.
A continuación les escribo un texto hermoso de A. de Lombez (de su libro Practica la paz interior)
"Hay que buscar esta paz con diligencia, pero sin un afan excesivo. Será fruto de la paciencia más que de numerosos esfuerzos nuestros. Si hicieras un esfuerzo muy grande para adquirir este santo reposo, ese esfuerzo sería precisamente lo que más te alejaría de él. La suprema paz consiste más bien en no aferrarse a nada, ni siquiera a la paz sensible. En la medida en que aún se conserva el apego a una paz perceptible, sólo se tienen, cuando mucho, algunos frutos de ella que bien pronto se consumen. Así no poseemos el germen y la raíz de aquélla paz, que se hallan en un querer absolutamente despojado".
Si uno se obsesiona por sentir paz, se vuelve demasiado sensible y vive quejándose de todo lo que le quita esa paz. Eso es otra forma de esclavitud interior. Porque la liberación del propio yo nos lleva a renunciar a la queja permanente, y nos hace desarrollar un espíritu de profunda aceptación de todo lo que nos suceda.
Vemos así que la experiencia mística nos lleva a estar menos pendientes de nosotros mismos y de lo que sentimos. Otra cosa es mostrarle a Dios lo que sentimos y así dejarlo actuar en nosotros. Sin necesidad de vivir amargados, podemos ofrecerle a Dios todo lo que nos hace sufrir para que El haga su obra en medio de nuestras molestias.
domingo, 6 de enero de 2013
EPIFANIA DEL SEÑOR
ES MAS LO
QUE NOS UNE QUE LO QUE NOS SEPARA
En círculos
interreligiosos, Eckhart es a menudo comparado con uno de sus contemporáneos,
el maestro Zen japonés Dogen, porque de muchas maneras, su estilo de enseñanza
y predicación, al igual que el de un maestro Zen, intenta impactar al oyente
para introducirlo a un encuentro radical y disfrutado, con el Evangelio de
Jesús.
¿Cómo sería hoy la ciudad de Jerusalén si los
judíos, cristianos y musulmanes se reunieran cada mañana para compartir desde
cada uno, la música sagrada y el canto? ¿Irreal? Tal vez sea tiempo de expandir
un poco los límites de nuestra imaginación.
Lo que los místicos denominan magnanimidad: vivir
con un alma grande y un corazón expansivo. Es el significado del título Mahatma
– Alma Grande – otorgado a Gandhi, un hombre cuyo corazón y cuya alma crecieron
lo suficiente para abrazar a todo el mundo.
Nuestro mundo es simplemente demasiado pequeño y
bello para continuar construyendo paredes que nos separen. Solamente a través
del diálogo interreligioso podremos vislumbrar la belleza y las diferentes y
profundas intuiciones de las tradiciones espirituales del mundo.
Juan Pablo II escribió acerca de este tema:
“Somos todos hermanos y hermanas y, como peregrinos
en esta tierra, aunque por diferentes caminos, estamos todos en nuestro camino
a la Patria
común en donde Dios, a través de formas sólo conocidas por El, no cesa de
guiarnos. La ruta principal de la misión es el diálogo sincero… El diálogo
habla a los demás con respeto y comprensión, estableciendo los principios en
los que creemos, proclamando con amor las verdades más profundas de la fe que
son el gozo, la esperanza y el sentido de la vida.”
El Monje Budista Thich Nhat Hanh señala:
“Para que el diálogo sea fructífero, debemos vivir
profundamente nuestra propia tradición, y al mismo tiempo, escuchar
profundamente a los otros. A través de la práctica del profundo mirar y
escuchar, nos liberamos, y somos capaces de ver la belleza y valores en nuestra
tradición al igual que en las otras”.
domingo, 23 de diciembre de 2012
NAVIDAD ES JESUS
Nuestra Diócesis de Quilmes encabezada por nuestro Padre Obispo, Carlos José Tissera ha tenido la feliz idea de dar verdadero testimonio cristiano en esta Navidad.
Hemos salido a "reventar la calle" como se dice vulgarmente, con nuestra alegría cristiana y nuestro mensaje de paz y esperanza, recorriendo la calle peatonal más importante de nuestra Ciudad de Quilmes, Provincia de Buenos Aires, República Argentina.
Nuestro Pastor bendijo
permanentemente a los transeúntes que parecían agradecidos y
distendidos cuando nos veían representar las escenas del Pesebre y
festejar ruidosamente (con una maravillosa murga incluída) el nacimiento
de nuestro redentor.
NAVIDAD SIEMPRE ES JESUS!!!
... y Jesús es alegría, esperanza, PAZ y BIEN por sobre todas las cosas.
En este mundo convulsionado y en esta época en la que parece que todo gira en torno al TENER y no al SER, qué mejor momento para que todos los sacerdotes con los feligreses de nuestras parroquias, saliéramos a FESTEJAR A JESUS en medio de nuestros hermanos agitados, haciendo sus compras navideñas, para recordarles QUIEN es el motivo de nuestros festejos.
¡¡¡FELIZ IDEA, vuelvo a repetir y que TODOS LOS AÑOS DE AHORA EN MAS SE REPITA EN TODO EL MUNDO ESTA BELLA INICIATIVA!!!
¡LES DESEO UNA MUY FELIZ NAVIDAD A TODOS MIS QUERIDOS AMIGOS DEL BLOG!
miércoles, 19 de diciembre de 2012
DESPEDIDA DEL AÑO
Ayer, 18 de diciembre de 2012, hemos tenido el último encuentro del año con el grupo de Meditación u Oración Contemplativa, en Catedral de Quilmes.
Hemos compartido un hermoso momento de meditación, música y cosas ricas para celebrar los dos años que caminamos juntos este sendero espiritual.
Estamos muy felices por las transformaciones interiores y sanaciones que está obrando el Señor en todos nosotros gracias a la práctica de la meditación diaria (dos momentos de media hora cada uno: uno por la mañana y otro por la tarde o noche), en la que repetimos una palabra sagrada o jaculatoria (la que vos elijas) que tiene por finalidad acallar nuestra mente y nuestros ruidos interiores para encontrarnos vacíos de nosotros mismos, con Jesucristo el Señor que nos espera en el fondo de nuestro corazón.
Gracias Padre Daniel por tu compañía y tu guía.
viernes, 14 de diciembre de 2012
FRAY JUAN DE LA CRUZ

Semblanza del “medio fraile” Juan de la Cruz
Entre el 24 de junio de 1592 y el 14 de diciembre de 1591, desde las tierras abulenses de Fontíveros a las serranías jienenses de Úbeda, discurre la vida de San Juan de la Cruz. Al poco de nacer murió su padre y la pobreza más extrema -”pobreza de solemnidad”- acompañó su infancia y juventud primera. A los 21 se hizo religioso y a los 25, sacerdote.
Castilla -Fontíveros, Arévalo, Medina del Campo, Salamanca, Valladolid, Duruelo, Mancera, Pastrana, Alcalá de Henares, Segovia, Toledo, Almodóvar del Campo- y Andalucía -Beas de Segura, Baeza, Granada, Sevilla, Úbeda- fueron los escenarios vitales de esta existencia de cruz y de gracia. Formado en los Jesuitas, aprende latín y retórica, disciplinas que serán también importantes para su vida. Asimismo estudia Teología con los carmelitas. Pronto conoce a Teresa de Jesús Cepeda y Ahumada y su vida austera y penitente pronto cambiará, eso sí, bajo la sombra de luz y de gracia de la cruz que no cesa, mientras el fraile se adentraba en el amor de Dios y de sus manos pobres y de su corazón ardiente surgían los más bellos versos.
Ella, Santa Teresa de Jesús, con su gracejo habitual, definió al santo de Fontíveros como “medio fraile”. Aludía a su fisonomía y aspecto exterior, siempre diezmado por la pobreza, las mortificaciones, las persecuciones externas e internas y los contratiempos. En carta al Rey Felipe II, la santa abulense escribía así de fray Juan:”Y este fraile, tan siervo de Dios, está tan flaco de lo mucho que ha padecido que temo por su vida”. Y a unas monjas se lo recomendaba con estas palabras: “Ahí les mando al santo fray Juan de la Cruz. Trátenle con llaneza sus alma en ese convento, como si yo mismo fuera, porque tiene espíritu de nuestro Señor”.
Otro contemporáneo suyo, fray Eliseo de los Mártires, lo describía como “hombre de cuerpo mediano, de rostro grave y venerable, algo moreno y buena fisonomía. Su trato y conversación, apacible, muy espiritual y provechoso para quienes lo oían”. De él escriben también los documentos de la época que era “parco en el comer y en el dormir, castigador constante de su cuerpo en duras y prolongadas disciplinas, víctima de constantes persecuciones que le llegaban al alma, estaba delgado y macilento”.
Su obra literaria y espiritual
Considerado como uno de los principales escritores de toda la historia de la literatura -particularmente de la poesía-, es autor de cuatro grandes libros y de otros varios escritos cortos. El primero de ellos en el tiempo es “Subida al Monte Carmelo”. Escrito entre 1587 y 1585, consta, a su vez, de tres libros. Es su obra de carácter ascético. Versa sobre la llamada purificación activa, esto es, lo que debe hacer el alma para vaciarse de todo lo que no es Dios a fin de que Dios la llene de El. En esta obra, el santo expone su conocida doctrina sobre las “nadas”.
“Noche oscura” es su segunda gran obra, compuesta de dos libros. Versa sobre las purificaciones pasivas que el alma debe sufrir paralelamente a las que puede realizar ella misma para llegar a la unión mística con Dios. En este sentido, “Noche oscura” es una obra ya a medio camino entre la ascética y la mística. El mismo San Juan de la Cruz, que consagra este término de Noche oscura, la define como “las terribles pruebas que Dios envía al hombre para purificarlo”. La entera vida de San Juan de Cruz fue un continua noche oscura.
“Cántico espiritual” es la más bella de todas sus obras y una de las cumbres de la lírica de todos los tiempos. Según Marcelino Menéndez Pelayo, “es la mejor poesía lírica que tenemos en castellano”. Se trata, en efecto, de un sublime comentario a cuarenta estrofas poéticas compuestas por el mismo en la cárcel de Toledo, de donde se escapó con la primera redacción de treinta y una de estas estrofas. “Cántico espiritual” es un hermosísimo comentario al libro del Antiguo Testamento “Cantar de los Cantares”. Su tema son las ya relaciones amorosas entre Dios y el alma, desde el comienzo de la vida espiritual hasta la unión transformativa o matrimonio espiritual”. En 1977,Amancio Prada puso música al “Cántico espiritual”, con su voz acompañada únicamente de guitarra, violín y violonchelo. Es una bellísima recreación de uno de los libros poéticos más admirables de toda la historia.
Ya plenamente de carácter místico es “Llama de amor viva”, comentario a cuatro espléndidas estrofas en las que el alma transformada canta la grandeza y la sublimidad del estado al que ha sido elevada por Dios. Por último, San Juan de la Cruz es autor de otros escritos cortos como “Cautelas”, “Avisos a un religioso para alcanzar la perfección” y “Dichos de luz y de amor”.
Las fuentes doctrinales y literarias de San Juan de la Cruz se nutren, sobre todo, de la Sagrada Escritura. Según el gran poeta contemporáneo Dámaso Alonso, uno de los grandes conocedores del santo, el libro bíblico “Cantar de los Cantares”, la poesía culta italianizante del primer Renacimiento y la poesía popular y del cancionero del Renacimiento español constituyen las fuentes en las que bebe y, a su vez, fecunda San Juan de la Cruz, cuyo nombre está incluido en el Catálogo oficial de autoridades de la Real Academia Española de la Lengua.
Junto al ya citado Amancio Prada, los versos de San Juan de la Cruz han sido objeto recientes de otras bien hermosas recreaciones musicales como las levadas a cabo por Sonnia Rivas-Caballero y Belén Yuste, autoras de “Coloquio de amor”, y por Carmelo Bernaola, quien en 1991 compuso la cantata “Mística sobre versos de San Juan de la Cruz”.
Cronología esencial de San Juan de la Cruz
1542: Juan de Yepes y Alvarez nace el día 24 de junio en Fontíveros (Ávila)
1563: En Medina del Campo (Valladolid), ingresa en la Orden los Padres Carmelitas. Toma el nombre religioso de fray Juan de Santo Matías.
1567: Es ordenado sacerdote.
1568: Se une a la Santa Teresa de Jesús en la reforma del Carmelo. El 28 de noviembre de aquel año funda en Duruelo (Ávila) el primer convento masculino del Carmelo Descalzo. Cambia su nombre religioso por el de fray Juan de la Cruz.
1580-1588: El Carmelo Descalzo es reconocido, primero como provincia externa, y después como Orden religiosa.
1577-1578: Fray Juan de la Cruz es recluido en la prisión conventual de los Carmelitas Calzados de Toledo. Comienza a escribir “Cántico Espiritual”.
1578: Comienza su ministerio en Andalucía.
1590: Es destituido de todos sus cargos.
1591: En la noche del 13 al 14 de diciembre, fallece en el Carmelo Descalzo de Úbeda (Jaén). Tras varias disputas, sus reliquias -cuerpo incorrupto- se trasladan a Segovia.
1657: Es beatificado por el Papa Clemente X.
1726: Es canonizado por el Papa Benedicto XIII.
1926: Es declarado doctor de la Iglesia por el Papa Pío X.
1952: Es proclamado patrono de los poetas españoles y de los escritores católicos.
14 de diciembre: Memoria de San Juan de la Cruz, una dolorosa y luminosa vida de Cruz y de Gracia.
jueves, 6 de diciembre de 2012
Beata Teresa de Calcuta (1910-1997). "Camino de sencillez".(Cap. 7).
“Escuchad lo que os digo"
Ante todo hay que dedicar tiempo a la contemplación y al silencio, sobre todo si vivimos en las grandes ciudades como Londres y Nueva York, donde todo es agitación. Por esto he decidido abrir nuestra primera casa de hermanas contemplativas, cuya vocación es orar durante la mayor parte del día, en Nueva York y no en el Himalaya, porque sentía que en las grandes urbes hay más necesidad de silencio y de contemplación.
Yo comienzo la oración siempre por el silencio. Pues es en el silencio del corazón donde habla Dios. Dios es amigo del silencio y debemos escucharle porque lo que cuenta no son nuestras palabras sino lo que él dice, y lo que dice a través de nosotros. La oración nutre el alma: lo que la sangre es para el cuerpo, es la oración para el alma. Nos acerca a Dios, purifica y limpia nuestro corazón. Una vez purificado el corazón podemos ver a Dios, hablarle y descubrir su amor en la persona de cada uno de nuestros hermanos humanos. Si vuestro corazón está puro, vosotros seréis transparentes en la presencia de Dios, no disimularéis nada, y entonces le ofreceréis libremente lo que él espera de vosotros.
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