miércoles, 17 de noviembre de 2021

LOS MIEDOS ... continuación ... EL MIEDO A MI VERDAD

EL MIEDO AL SILENCIO O SEA EL MIEDO A MI VERDAD

Sólo cuando conocemos la realidad tal cual es, podemos manejarla con desenvoltura, podremos vivir en este mundo como personas libres. Entonces el mundo con todo su caos no nos dominará. Nos hacemos ilusiones respecto del mundo porque en el fondo de nuestro corazón le tenemos miedo, tememos sus abismos, su oscuridad, el destino, el caos, tememos la amenaza que nos acecha desde todos los rincones de este mundo. Existen muchas personas que están huyendo permanentemente de su propia verdad. TIENEN MIEDO AL SILENCIO porque en el silencio afloran cosas del inconciente que sienten que no podrán controlar. 

 Así te mata la ansiedad | Mente

En cierta oportunidad, un líder espiritual cristiano, organizó una excursión de una semana para un grupo de familias y propuso guardar una hora de silencio al día durante las caminatas. Enseguida una persona lo rechazó categóricamente diciendo que le produciría miedo, que no tendría nada en la mano, que no sabría lo que podría destaparse en ella. Otra se opuso también al silencio diciendo que sus hijos no lo resistirían, por supuesto esto fue una excusa detrás de la cual se escondía su propio miedo. Los chicos se adaptaron perfectamente al silencio, al segundo día, preguntaban con mucha curiosidad si repetirían lo de “los bonitos pensamientos”. Para ellos el silencio era imaginarse “bonitos pensamientos”, esos buenos pensamientos que surgían en ellos.

 El abrazo de Plum Village.

Muchos se pasan la vida entera huyendo de sí mismos porque temen su propia verdad, son esclavos de su propio aturdimiento; siempre tienen necesidad de estar haciendo algo, son las típicas personas que al meditar se duermen, se aburren, son aquéllas personas que necesitan aturdirse con música fuerte o la radio prendida o la televisión pues el silencio las mata, las aterra.

 Auxilio! Estoy aburrida de mi pareja | Familias

Lo peor que puede sucederles a estas personas es que no pase nada, que no se tenga nada que hacer, es decir, tener que enfrentarse consigo mismas. No sabrían cómo defenderse de la verdad que se les presente.

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Estas personas se pierden la oportunidad de dejarse curar por el Terapeuta Divino que actúa fuertemente en el SILENCIO. Descuidan así su vida de fe, la cual se va terminando de apagar por completo.

Cuando en el silencio se produce la descarga del inconciente, o lo que los místicos llamaron la purificación, esto no debe asustarnos en absoluto, es la mejor señal de que vamos por buen camino: el camino de la sanación y liberación profundas.

 ORAR... - Parroquia Santísima Trinidad Tingo - Página Oficial | Facebook

A través de la práctica regular de la oración contemplativa se pone en marcha esta dinámica de purificación que, como hemos repetido una y otra vez, es una especie de psicoterapia divina, diseñada orgánicamente para cada persona, para vaciar lo inconciente y liberarnos de los obstáculos que impiden el libre flujo de la gracia santificante en nuestros cuerpos, emociones y mente.

Con la disciplina del silencio interior, todos los bloqueos comienzan a ablandarse y tanto la psique como el cuerpo comienzan a evacuar todo lo dañino, ambos saben bien cómo hacerlo.

 Fotos de Hombre arrodillado orando de stock, Hombre arrodillado orando  imágenes libres de derechos | Depositphotos®

Toda esa basura emotiva que está sepultada en nuestro subconsciente  surge durante la oración en forma de pensamientos o distracciones que pueden incomodar, simplemente las dejamos, no luchamos contra ellas, se aceptan y no nos peleamos con ellas. Esta es la mejor forma de deshacerse de las distracciones.

En el silencio podemos tal vez darnos cuenta de que no somos tan generosos como creíamos. Eso sucede porque la luz divina alumbra brillantemente nuestros corazones. Es por esta razón que debemos depositar toda NUESTRA CONFIANZA EN DIOS, si no la tenemos es muy posible que salgamos corriendo o digamos “tiene que existir una manera mejor que ésta de llegar a Dios” y nos dan ganas de huir. No caigamos en esa tentación. Pidamos al Señor la gracia de perseverar.

El autoconocimiento, según la tradición ascética cristiana, es el enfoque interior de nuestra motivación oculta, de las necesidades emotivas y de las exigencias que están reverberando dentro de nosotros e influenciando nuestra forma de pensar, sentir y actuar sin que ni siquiera nos demos cuenta.

En el silencio y la quietud es donde vas a ver claramente la falsa escala de valores que está echando a perder tu vida. Si existen en tu psiquis obstáculos para abrirte a Dios, el amor divino comienza a mostrártelos. A medida que vayan desapareciendo, te encontrarás cada vez más en la presencia de Dios y la podrás disfrutar. 

4 versículos sobre el poder de Jesús para sanar toda enfermedad - Su Biblia

A medida que vas experimentando la tranquilidad que nace de la paz interior, va aumentando tu valor para enfrentarte con la parte oscura de tu personalidad y para aceptarte tal como eres.

RECORDEMOS SIEMPRE QUE LA ORACION CONTEMPLATIVA NO ES UNA ORACION A NIVEL INTELECTUAL, SINO QUE ES TU VOLUNTAD CONSINTIENDO A LA PRESENCIA DE DIOS EN UN ACTO DE FE PURA.

El camino hacia la liberación interior partiendo de una Ética: Yamas y  Niyamas | Yogaterapia

viernes, 22 de octubre de 2021

... EL MIEDO FRENTE A LO DESCONOCIDO EN NOSOTROS

Existe un miedo que se da en personas que tienen una fachada de seguridad en sí mismos, buenos oradores.

 62.067 fotos e imágenes de Orador Público - Getty Images

Es el miedo a que los demás descubran puntos débiles que puedan tener. No soportaría que los demás se enteren de sus aspectos sombríos, sus defectos, tal vez su hiperemotividad, sus accesos de ira. Estas personas aún no se han reconciliado con su sombra.

 La proyección de la sombra - Enric Corbera Institute

Ya hemos hablado de este tema, pero se trata de un punto crucial para el aprendizaje del tratamiento de nuestros miedos. Sabemos que el ser humano tiene en sí  polos opuestos: amor y agresión, entendimiento y sentimiento, amistad y odio, ánima y animus (partes anímicas masculinas y femeninas).

 LA LEY DE LA DUALIDAD - Fernando Botella

A menudo, nosotros utilizamos sólo un polo y reprimimos el otro. Pero en tanto el otro polo permanece reprimido en las sombras, resulta destructivo. Así tenemos por ejemplo que el sentimiento reprimido se transforma en sentimentalismo; la agresión reprimida, en enfermedades como la depresión. Con esta enfermedad estoy cambiando el foco de la agresión: yo mismo. 

Cómo ayudar a una persona con depresión - Cuida tu Salud Emocional

JAMAS MADURAREMOS SI NO NOS RECONCILIAMOS CON LA PROPIA SOMBRA.

Lo que ocurre es que queremos ser sólo buenos, pero descubrimos que en nosotros también hay inclinación al mal. Sólo queremos ser afectuosos, pero descubrimos que también tenemos sentimientos de rencor y venganza. Quisiéramos arrancar esta cizaña de nuestro corazón, pero corremos el riesgo de arrancar también el trigo. De manera que hay que aceptar que sólo Dios y al final de los tiempos, separará la cizaña del trigo. Entretanto deberemos convivir con nuestra sombra, en este caso la cizaña.

 El trigo y la cizaña - El Evangelio de andar por casa

Tenemos que aprender a aceptarla y entonces allí dejará de esclavizarnos, dejará de molestarnos.

Este paso es fundamental para el trato con el miedo a lo desconocido en nosotros mismos. Ese temor que nos impide ser transparentes y espontáneos hace que reaccionemos con pánico de ver y reconocer el propio caos interior. Cuanto más evito mirar en mi interior, más fuerte será el miedo a lo desconocido en mí.

El poder de enfrentar tus miedos - La Mente es Maravillosa

Se tiene miedo a que los demás descubran aspectos sombríos que con gran esfuerzo mental la persona trata de mantener ocultos. Mucha gente por fuera se muestra correcta, pero tiene miedo de que lo irresuelto y no elaborado en su alma pueda salir en cualquier momento y como he dicho más arriba, así puede suceder si no me reconcilio primero con mis aspectos de sombra. Algunas personas dicen: “si los demás conocieran mi apariencia interior me rechazarían” y de esta manera consumen mucha energía tratando de mantener la fachada. Para este miedo Jesús da como terapia lo siguiente: aquello que está oculto en ti de cualquier modo se descubrirá. No vale la pena esconderlo ni ocultarlo. Dios me lo revelará, pero también se lo revelará a los demás. Para El, nada está en la oscuridad. Ya lo dice el salmo 139: “Si digo entonces que me oculten al menos las tinieblas y la luz se haga noche sobre mí, para ti no son oscuras las tinieblas y la noche es clara como el día. Pues eres Tú quien formó mis entrañas, quien me formó en el seno de mi madre…”

 EL FANTASMA DEL PASADO | Equipando La Mente

 Aquí vemos que no es ninguna amenaza que Dios conozca mi interior ya que El mismo lo ha creado y lo ha hecho maravillosamente, por lo tanto para Dios, lo oscuro en mí es claro. En Mt 10, 27, Jesús nos dice: “Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día”. Esto quiere decir que Jesús está precisamente en mi oscuridad de una manera especial. El iluminará mis oscuridades si lo dejo, si se lo permito. ¿Me dejo iluminar con la luz del amor de Cristo? El sabe qué hay en mí y me lo descubre. Entonces ya no necesito ocultarlo frente a mí ni frente a los demás. Cuando la luz de Jesús penetra en mis oscuridades, éstas dejan de ser peligrosas. ¿Lo dejo a Dios reinar en mis oscuridades, para ya no tener miedo de verlas?

 CRISTO: LUZ DEL MUNDO | MOTIVACIONES DE FE

Si se lo permito, ya no tendré miedo de mirarlas. Me sabré aceptado con todo lo que hay en mí. Esto me libera de la presión de ocultar lo desagradable porque ya está impregnado de la luz de Dios. Dios ilumina, si lo dejo, todos los abismos de mi alma. ESO ES LIBERACION. ESO ES SANACION PROFUNDA.

Grupos de Jesús – TEMA 20 - La prostituta acogida por Jesús - Grupos de  Jesús -

Para terminar, les dejo la frase de un filósofo judío, Walter Benjamín, quien dijo: “la felicidad consiste en observarse a sí mismo sin asustarse”. Y yo agrego: "si me dejo transformar por El".

 Aprendiendo a Aceptarte a Ti Mismo | Lección 5 de La Vida Cristiana Práctica

lunes, 11 de octubre de 2021

... Continuación ... Los miedos

EL MIEDO QUE PARALIZA

Jn 5, 1-9

 5:1 Después de esto, se celebraba una fiesta de los judíos y Jesús subió a Jerusalén.
5:2 Junto a la puerta de las Ovejas, en Jerusalén, hay una piscina llamada en hebreo Betsaida, que tiene cinco pórticos.
5:3 Bajo estos pórticos yacía una multitud de enfermos, ciegos, lisiados y paralíticos, que esperaban la agitación del agua.
5:5 Había allí un hombre que estaba enfermo desde hacía treinta y ocho años.
5:6 Al verlo tendido, y sabiendo que hacía tanto tiempo que estaba así, Jesús le preguntó: "¿Quieres curarte?"
5:7 Él respondió: "Señor, no tengo a nadie que me sumerja en la piscina cuando el agua comienza a agitarse; mientras yo voy, otro desciende antes".
5:8 Jesús le dijo: "Levántate, toma tu camilla y camina".
5:9 En seguida el hombre se curó, tomó su camilla y empezó a caminar. Era un sábado.

 

Jesús sana la raíz de los problemas pues ve en lo profundo del corazón de las personas. En este pasaje Jesús le exige al enfermo entrar en contacto con su propia voluntad al preguntarle ¿quieres sanarte? Analicemos con detenimiento esta pregunta. Hoy en día los psicólogos hablan de “placer secundario” cuando descubren que ciertas personas en realidad no quieren sanarse, pues “obtienen beneficios” de la propia enfermedad. Por supuesto esto es una trampa en la que ha caído esa persona y hay que ayudarla a que lo vea. Los beneficios pueden ser que el hecho de vivir lamentándose la lleva a la persona a una situación de comodidad en la que hasta experimenta el placer de llamar la atención, de ser escuchada, de tener a todos en vilo. Si se sanara, ya no tendría quién la escuche o le haga caso. Se evade así de la responsabilidad de asumir su propia vida. No quiere sanarse porque “perdería”, según su visión equivocada y distorsionada de la realidad, esas ventajas. 

En otra parte del texto vemos que el enfermo se queja de los demás que no quieren acercarlo a la pileta y de esa forma no puede curarse. Jesús no se deja manipular y confronta al enfermo con su propia fuerza. No acepta lamentos por parte del paralítico sino que le ordena ponerse de pie. Le quita la ilusión de pensar que los demás son los culpables de su enfermedad. Por eso lo increpa con la frase cortante “Levántate, toma tu camilla y camina” En medio de su debilidad, su parálisis e inseguridades,  el enfermo debe levantarse por sí mismo y no debe dejarse encadenar más por su camilla que representa sus bloqueos. Debe reconciliarse con sus bloqueos. Debe hacerle frente a sus debilidades, parálisis e inseguridades y debe llevarlos debajo de su brazo.  Sólo así ve Jesús que este hombre será capaz de recorrer su propio camino: reconciliándose con sus bloqueos, sus debilidades, sus inseguridades. El enfermo debe primeramente asumir su responsabilidad y cuidarse. Levantarnos en medio de nuestras inseguridades es el camino más saludable. Tratar con nuestras angustias, no reprimirlas para no dejarnos paralizar por ellas. Demostremos que somos Hijos de Dios, que somos libres, que confiamos en El, que tenemos fe, que queremos salir a flote, que queremos curarnos, ser felices, que nos sentimos dignos de ello, que nos lo merecemos. Merecemos estar bien, caminar  erguidos y con dignidad frente a cualquier embate de la vida. La vida no consiste en no tener enfermedades o conflictos sino que saber vivir, recordemos, consiste en adaptarme y adoptar los medios que Dios me ha dado y ponerlos en práctica para superarme todos los días. No tengo que esperar a hacerlo cuando mi angustia esté curada. Tengo que hacerlo YA. Debo levantarme y recorrer mi camino.

 

He aquí también el objetivo del acompañamiento espiritual. Muchos quieren ser liberados de los síntomas desagradables como la inhibición, el temblor, el rubor o la inseguridad, lo que hoy se conoce como "fobia social". 

Pero el objetivo no es que todos los síntomas de la enfermedad desaparezcan, sino que sepamos tratar de otra manera con la angustia, el temor que me paraliza, con la inseguridad o las inhibiciones. En este caso, debo saber ponerlas debajo del brazo y caminar entre la multitud, en mi vida cotidiana. Paulatinamente, veré cómo la angustia, el temor, la ansiedad se van a ir aplacando porque habré aprendido a no dejarme encadenar por ellas. He aprendido a mirarlos de frente y hasta se han convertido en mis amigos.

Con frecuencia esos miedos que nos bloquean tienen que ver con el miedo a no lograr la aprobación de los demás pues tengo miedo a cometer un error, tenemos miedo del juicio de los demás, al ridículo. Tenemos tan baja nuestra autoestima que nos calificamos en función de la opinión ajena. Le doy así poder a la opinión de los demás. Los demás y sus opiniones rigen mi vida. Debo tomar conciencia de que no estoy conmigo cuando me dejo guiar por un sentimiento así, sino que estoy en los demás, en sus pensamientos y en sus palabras. Si hablan de mí negativamente, me desmorono y si hablan en forma positiva, se me levanta el ánimo.  Muchas personas no se animan a hablar en forma directa de sus problemas con las personas que se los ocasionan inclusive planteando qué debiera cambiar en un grupo, o comunidad o en su empleo, procurándose de esa forma constantes disgustos trabajando en ambientes insanos. Tienen miedo de qué podrán decir los demás si me quejo. Me van a llamar “persona complicada”, “el problema es tuyo”, “tenés problemas con todos” o tal vez digan “es un buchón”. Para evitar estos reproches, viven un verdadero infierno aguantando malos tratos y abusos y por lo tanto viven en constante angustia. El juicio imaginado de los otros es tan fuerte para él/ella, que le impide dar los pasos que en realidad serían los necesarios. Ojo que todo va al cuerpo: en forma de dolores de cabeza, palpitaciones, falta de apetito, insomnio, mala digestión de los alimentos, problemas respiratorios, cardiovasculares, entre otros y aún más graves como el cáncer o la depresión. 

Si me doy permiso para cometer errores, el problema se relativiza y ya no representa un drama para mí. Puedo hablar libremente de mis sentimientos con quien sea. Ejerzo la verdadera libertad de los hijos de Dios. No me defino en función de lo que los demás puedan opinar o decir de mí, sea esto bueno o malo, sino que me defino en función de Dios. Estoy en las manos de Dios. Trataré de hablar amablemente siempre que me lo permitan, si no, emplearé LA SANTA IRA.

En otro pasaje bíblico Mateo 9, 2, Jesús actúa de otra manera con un enfermo de parálisis. El texto dice así:

“Después de esto, Jesús subió a una barca y cruzó al otro lado del lago para llegar al pueblo de Cafarnaúm, donde vivía. Allí, algunas personas le llevaron a un hombre acostado en una camilla, pues no podía caminar. Al ver Jesús que estas personas confiaban en él, le dijo al hombre: « ¡Ánimo, amigo! Te perdono tus pecados.» 

En primera instancia no lo cura, sino que primero le concede el perdón de los pecados. Es evidente que ve que su parálisis no es puramente física, sino que proviene de una actitud interior, que es la actitud del pecado. En este caso el pecado de este hombre no es la trasgresión de algún mandamiento sino la negación de la vida. Jesús no reprocha al paralítico, sino que le concede el perdón de Dios, lo libera de la opresión que le ocasiona el sentimiento de culpa.

¿Cuánto hace que no te confesás? ¿Sabés que el Sacramento de la Reconciliación es verdaderamente milagroso? 

Con esto Jesús-Dios, demuestra al ser humano que lo acepta tal como es, también con su negación y su rechazo por la vida. Perdonando sus pecados, le hace experimentar que tiene derecho a ese amor incondicional y así esa experiencia lo librará de su parálisis. Los psicólogos conductistas van  a utilizar algunos ejercicios por ejemplo para las personas que no pueden hablar en público, le harán leer algún pasaje, o hablar de algún tema. Esto puede ayudar, pero, en última instancia, la curación debe comenzar más profundamente. Debe calmar el miedo al juicio de los demás, ubicado en lo profundo del alma humana y esto solamente se logra si somos concientes del amor incondicional de Dios. El perdón que Jesús concede al paralítico radica en la aceptación del enfermo tal como es. Jesús no es el médico que empieza a tratar de solucionar exclusivamente los problemas físicos de la persona humana sino que como El conoce el alma de los hombres como nadie, se dirige precisamente en primer lugar a nuestra alma enferma, a nuestra actitud interior, que conduce a la enfermedad del cuerpo y de la mente. 

Una persona solía transpirar mucho cuando tenía que hablar en público. Decidió tomar el toro por las astas y salir igual, transpirando, convencido de que eso también es él, es su manera de ser. Una vez que lo aceptó dejó de ser un problema su transpiración. Muy rara vez lo molesta. Cuando aparece la mira con afecto y ésta pierde su poder  y ya no lo paraliza. Así como este ejemplo podríamos tal vez buscar en nuestro interior, cuál es ese bloqueo o trampa que me he fabricado y cómo tratar con él/ella a partir de lo que he aprendido hoy.