lunes, 20 de junio de 2022

EL MIEDO POR UNO MISMO

Tenemos miedo de perder nuestra vida, de perder nuestra salud, de perdernos a nosotros. Vivimos apegados a las imágenes ideales que nos hemos hecho tanto de la vida como de nosotros mismos. Este miedo se manifiesta ante todo en el cuidado exagerado por la propia salud. De repente la salud se convierte en el bien más significativo, para algunos incluso, en un sustituto de la religión, una idolatría. Pero se produce un círculo vicioso que nos encarcela: cuanto más temor tenemos por nuestra salud, mayor será el riesgo de que la perdamos.

 Saltan las alarmas por el agravamiento de la salud mental, aunque baja el  miedo a morir por la COVID-19

También el miedo por uno mismo involucra al miedo a no triunfar en la vida, a fracasar, a quebrarse con los problemas que uno arrastra consigo.

Estos miedos tienen, por lo general, su origen en la infancia: padres sobreprotectores o por el contrario abandónicos que han provocado en los niños un alto grado de inseguridad e incapacidad de confiar en sí mismos.

 Cuando el niño no recibe el amor que necesita

Existe el miedo a que  falte dinero para vivir, miedo a morir de hambre lo cual se manifiesta en una extremada avidez. Uno devora la comida por miedo a que el otro se la quite. Este miedo a la escasez de alimento, indica  hambre de amor. Se ha recibido tal vez, poco cariño en la infancia. Si los hijos tienen la sensación de que los padres se ocupan más de sus hermanos que de ellos, estarán acosados durante toda la vida por el miedo a ser perjudicados, a recibir poco amor/atención/cuidado. También el tiempo que uno les da, les resultará siempre insuficiente.

 Relaciones afectivas con personas inseguras ¿cómo son?

Por supuesto que hay otros tipos de miedos que constituyen psicopatologías graves y que no vamos a tocar en nuestros encuentros. En esos casos, se necesita tratamiento profesional y medicinas como ya lo he reiterado en algunas oportunidades. 

En este caso, me estoy refiriendo a ciertas conductas basadas en miedos que, si los sabemos enfrentar porque podemos entender sus mecanismos, podríamos dominarlos y así evitar que nos dominen.

Ahora bien, analicemos desde la Sagrada Escritura, frente al miedo a uno mismo, Jesús responde en Mt 10, 38 y ss. “El que no toma su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá y el que pierda su vida por mí, la encontrará”.

La cruz es símbolo de contradicción para el ser humano. Apunta al cielo y a la tierra, a la izquierda y a la derecha, involucra lo masculino y lo femenino, lo conciente y lo inconciente. Entendiéndolo así, CARGAR LA CRUZ SIGNIFICA RECONCILIARSE CON LOS OPUESTOS EN EL PROPIO INTERIOR. Nos gustaría ser unívocos: buenos, amables, con autodominio. Pero la vida nos muestra que no sólo somos buenos, sino también maliciosos; no sólo fuertes, sino también débiles; no sólo amables, sino también agresivos; no sólo disciplinados, sino también caóticos y descontrolados. Reconocer esto, es complicado y hasta constituye una ofensa el tener que despedirnos de las imágenes ideales propias y aceptar NUESTRA VERDADERA CONDICION.

El que no carga su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo – Capellania  Latinoamericana de Londres

En el camino de la autorrealización, todos debemos llevar, cargar y soportar nuestra cruz. Pero, fundamentalmente, si queremos llegar a la totalidad, tenemos que entender qué significa cargar la cruz. 

Lucas nos dice en 9, 23-25: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa mía, la salvará. Pues ¿qué aprovecha al hombre si gana todo el mundo y se destruye o pierde a sí mismo?”.

Como vemos, el relato de Lucas es más amplio que el de Mateo. Lucas entiende la aceptación de la cruz como una tarea cotidiana. Diariamente algo cruza mi camino. Todos los días me sucede algo que no responde a mis propias ideas. Debo aceptarlo.  Lucas combina la aceptación de la cruz con la negación de sí mismo: negarse a sí mismo significa mostrar resistencia a la tendencia del ego a querer acaparar, controlar y apoderarse de todo

No pocas veces se interpretaron mal estas palabras de Jesús, pues se trató de decir que “negarse a sí mismo” era equivalente a decir “desvalorizarse a sí mismo”. Nada más lejos de la realidad. Jesús nos quiere mostrar un camino hacia el desapego del Ego que gira siempre alrededor de nosotros mismos. Nos muestra un camino hacia la libertad interior. El Ego razona de esta forma: ¿qué me aporta tal o cual cosa o inclusive Dios? ¿Qué me brinda? ¿Qué consigo? ¿Qué ventaja obtengo? De esta forma volvemos absoluto al Ego. Me ofendo si no me prestan atención, critico a las personas porque no  atienden mis caprichos. Y cuanto más absoluto volvamos al Ego, tanto más miedo tendremos de él. 

Dominio del Ego, ¿símbolo de autoconfianza?

Distanciarnos del yo, dejarlo ir, es, según Jesús, un camino hacia la libertad. Jung sostiene que debemos ir del Ego hacia el Sí mismo, hacia nuestro núcleo más interior: la imagen que Dios se ha hecho de nosotros. El que ha encontrado su centro, ha abandonado su temeroso girar alrededor del yo y sus necesidades. Ha logrado la serenidad. Lo que los Padres y Madres del Desierto llamaron la “apatheia”: tranquilidad interior, que no me la da precisamente el hecho de que las condiciones externas sean adecuadas para yo experimentar ese estado, sino que ese estado no dependerá jamás de ellas, pues es un estado interior que proviene de la experiencia de estar UNIDOS A DIOS Y DEJAR ACTUARA A SU GRACIA.

 IGLESIA EMERGENTE 2 – ORACIÓN CONTEMPLATIVA (1) – Operación Iceberg

Esto es lo que la Oración Contemplativa produce en nosotros. Ahora bien, este camino es un proceso que dependerá siempren de la Gracia de Dios y de Su Divina Voluntad que nos llevará a la experiencia de UNIDAD CON ÉL. 

Para ello deberemos ser DOCILES y no pretender acelerar los tiempos,  si esto no sucede de un día para el otro. Se dará como Dios quiera, cuando Dios quiera y como Dios quiera. Sin embargo, a medida que transitemos este camino, notaremos grandes cambios en nuestra actitud frente a la vida, si perseveramos en la práctica de la oración de silencio y quietud.

El que ha dado el paso para desprenderse del Ego y encontrar el sí mismo podrá liberarse de este miedo a quedarse corto porque sabe aceptar que el yo nunca recibirá la atención y la dedicación que espera. Por eso deja de estar temerosamente atento a recibir el cariño, la dedicación y sobre todo, la aprobación de todos. Aquél que acepte y entienda este concepto ya podrá experimentar en la tierra la prefiguración del paraíso, que no es ausencia de problemas, sino la experiencia de la verdadera libertad de los hijos de Dios como la llama Pablo. 

 Libertad

Es absolutamente necesario que yo comprenda que en mi interior más profundo existe un punto al cual no pueden acceder ni las personas, ni ninguna otra cosa que pretende destruirlo pues es INDESTRUCTIBLE. Estoy hecho a imagen y semejanza de Dios. ¿Lo creo? ¿Vivo mi vida desde este convencimiento? ¿Desde esta experiencia? Si lo vivo así, comienzo a entender que el yo por el cual temo, no es tan importante porque tampoco las “fuerzas "endemoniadas" que ascienden desde el inconciente” podrán dañarlo.

Tanto Lucas como Mateo emplean el término “psyché” que se traduce como vida. Este término no significa vida biológica sino VITALIDAD, aquéllo que hace a la vida. 

Tanto Lucas como Mateo nos quieren advertir que no debemos aferrarnos a la "vida" a fin de no perderla nunca. La vida nos fue obsequiada, pero el quiera vivirla a cualquier precio, la perderá pues se contrae, se tensa y esto es lo contrario a la vida verdadera. El que se aferra a su salud, se enferma más seguido. La vida sólo resulta cuando nos desprendemos de nuestra obsesión por poseerla, y simplemente nos entregamos a ella.

Cuando Jesús habla de “perder la vida por El” nos está queriendo decir que debo dejar de estar pendiente de mí y de mis deseos y necesidades, para descubrir  ese centro en mí que está más allá de las emociones, del pensamiento y de los sentimientos, es decir más allá del ego. 

La libertad de los hijos de Dios – ACTUALIDAD CATOLICA 

Debemos entender que el éxito y el reconocimiento, la salud y la fuerza, no son lo último. No puedo definirme únicamente en función de ello. Necesito una base más profunda, y ese sostén, es, en última instancia, Dios, la Santísima Trinidad que habita en mí. Para Jung, Jesús no es sólo la persona histórica sino al mismo tiempo una imagen del verdadero Sí mismo (en este caso con mayúsculas), es decir de Dios. Seguir a Jesús, significa entonces, anclarme en Él para dejar de estar pendiente siempre de mí y de mis intereses. Cuando me desprenda de esto, podré descubrir la riqueza interior del alma, es decir a Él.

Esta es entonces la verdadera vida. Sólo superaré el miedo a vivir si me abro paso hacia mi esencia interior y esto se experimenta en la Oración Contemplativa de Silencio y Quietud.

En ese Centro inalterable, indestructible que habita en mí, me sentiré vivo incluso si estoy enfermo, incluso si el éxito no me acompaña. Si estoy en contacto con esa esencia, ya no estaré aferrado con crispación a mí mismo y a mi vida. Podré soltarme. Debo soltarme. Esta es la condición para una VIDA AUTENTICA, VERDADERA, EN LIBERTAD.

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NUESTRA TAREA TAMBIÉN: ROGAR AL SEÑOR NOS LIBERE DE DEPENDER DE LO SUPERFICIAL, DE LO EFIMERO, DEL EGO, DEL YOÍSMO. AMÉN.

DE DODIM A AGAPÉ: ORACIÓN PARA LA LIBERACIÓN INTERIOR, LA SANACIÓN Y LA  CONVERSIÓN

sábado, 28 de mayo de 2022

CAMINO A LA LIBERACION

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Esta libertad es a) una liberación interior de cuanto oprime y b) un caminar de acuerdo con la moción del Espíritu.

A) Liberación interior: Impresiona constatar la importancia que la Palabra de Dios concede la libertad. Jesús, después de leer en la Sinagoga el texto de Isaías: «... me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos... y para dar la libertad a los oprimidos... » Afirma rotundamente: «Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy» (Lc 4,18-21).

Jesús ha precisado muy bien de qué esclavitud quiere liberar al hombre: muerte, pecado, tinieblas, ignorancia, enfermedad, es decir, las obras de la carne. La carne, según el lenguaje de Jesús y del Nuevo Testamento, no es lo mismo que cuerpo, sino que  es aquéllo que tanto en nuestro cuerpo, como en nuestra psique, sea pasión, deseo, sentimiento o inclinación, es contrario a la tendencia del espíritu.

A partir del bautismo, el cristianismo nacido del agua y del Espíritu, empieza a ser liberado: “la ley del Espíritu que da la vida en Cristo Jesús te liberó de la ley del pecado y de la muerte» (Rm 8,2), "para ser libres nos libertó Jesucristo» (Ga 5,1), “habéis sido llamados a la libertad, sólo que no toméis de esa libertad pretexto para la carne» (Ga 5,13).

Libertad resulta ser equivalente a la vida del Espíritu. La acción de Jesús, la presencia del Espíritu, es esencialmente una liberación no sólo en el hombre, sino hasta en la misma creación que también espera "ser liberada de la servidumbre de la corrupción para participar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios» (Rm 8,21).

 LIBERACION INTERIOR DURANTE CRISIS COVID 19 • A podcast on Anchor

La falta de libertad supone oposición y rechazo del Espíritu. Podemos estar en el mismo engaño que los judíos cuando respondían a Jesús que les presentaba la verdad para ser libres:”... "Nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Os haré libres?» (Jn 8,33). Todo lo que en nosotros no esté iluminado por la presencia de Jesús será zona de oscuridad, de miedo, de ignorancia, de concupiscencia, zona en la que de alguna manera sigue dominando «la ley del pecado».

Unas manifestaciones concretas de esta falta de libertad se pueden apreciar:

- En la esfera de nuestra vida espiritual: infidelidad constante, dureza de corazón, deformación de la conciencia, malos hábitos, formalismo y rutina, respeto humano, fariseísmo, etc.

- En nuestro psiquismo humano: desequilibrios emocionales o afectivos, deformaciones de carácter, estados de angustia o ansiedad, rasgos neuróticos, depresiones, timidez, miedo: cualquier tipo de afección que nos pueda aquejar, cualquier herida inveterada sin restañar, siempre serán un obstáculo que impida la fluidez de la vida del Espíritu hasta llegar a la plenitud a la que estamos llamados.

La "aspiración del Espíritu» (Rm 8,27), cuyas tendencias son «vida y paz» (Rm 8,6), es curar rápidamente en nosotros toda enfermedad espiritual, todo trauma psíquico, hasta hacernos respirar la verdadera libertad.

B) Libertad plena del Espíritu en nosotros: Si crecemos, si se dan en nosotros los frutos del Espíritu, si fluye espontáneamente la alabanza, si somos guiados por el Espíritu de Dios (Rm 8,14), si el «amor perfecto expulsa el temor» (1 Jn 4,18), entonces se da esa libertad de Espíritu en nosotros. Yendo a la raíz, podríamos resumirlo muy simplemente: si Jesús ocupa el centro de mi corazón, tengo la plena libertad interior. Así dicho parece muy sencillo, pero es la clave para resolver todos los problemas espirituales que se nos puedan presentar. 

 Jesus en el centro Danilo montero mf.mp4 NUEVO. - YouTube

Todos necesitamos la liberación interior de todas las fuerzas negativas que puedan operar en nosotros. Pero más que nada necesitamos llegar a alcanzar esta libertad que es el señorío de Jesús en nosotros, PORQUE EL SEÑOR ES EL ESPIRITU, Y DONDE ESTA EL ESPIRITU DEL SEÑOR, ALLI ESTA LA LIBERTAD (2 Co 3,17).

La fórmula de S. Pablo no puede ser más completa. Quizá sea la que mejor nos defina el problema de la libertad espiritual.
En los tres artículos que siguen, un pensador nos hace un planteamiento general de la libertad cristiana, haciéndonos ver cómo se manifiesta su urgencia y los caminos para llegar a ella. Otro pensador, a través de un testimonio personal, nos relaciona la libertad con la verdad, con el amor y el perdón. Se habla de la liberación y curación interior como punto de partida para llegar a la libertad.

 La Libertad que nos hace Libres

Nosotros como Comunidad Orante Contemplativa, sabemos que la liberación se produce gracias a la intervención del Señor mientras oramos. Sin embargo, debemos recordar que el ego, para mencionar un término moderno con el que tratamos de definir a la mente conciente, va a tratar de impedir que se produzca esa descarga del inconciente y nos va a llenar de distracciones (no obstante algunas de ellas pueden ser esos mismos contenidos del inconciente que van aflorando). No luchemos contra ellas. También puede ser terapéutico este camino. TODO LO PERMITE DIOS Y TODO REDUNDA EN EL BIEN DE LOS QUE LO AMAN.

 Romanos 8:28 RV1960 - Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas  les ayudan a bien, esto es, a los que conforme…

Como hemos venido definiendo a la Oración Contemplativa tengamos en cuenta que no se trata de una oración a nivel intelectual, sino que es tu voluntad consintiendo a la presencia de Dios en un acto de fe pura.

Normalmente el pensamiento expulsa trozos de basura emocional a través de pensamientos con carga emocional. Así que sin que te des cuenta, muchos conflictos emocionales que están sepultados en el inconciente, afectando tus decisiones más de lo que te puedas imaginar, están siendo resueltos.  A consecuencia de dicho proceso, con el tiempo te irá invadiendo una sensación de bienestar y liberación interior. Aquéllos mismos pensamientos de los cuales te quejas mientras estás en oración, son precisamente los que están liberando tu psiquis del daño que se ha acumulado en ella durante toda tu vida. EN ESTA ORACION LOS PENSAMIENTOS Y EL SILENCIO VAN UNIDOS Y JUEGAN UN PAPEL MUY IMPORTANTE. Se requiere mucho valor para enfrentarse con el proceso de AUTOCONOCIMIENTO que es el que indefectiblemente tendrás que atravesar si quieres tener un camino espiritual serio, a través de la oración de silencio y quietud, a fin de llegar a una profunda liberación y sanación interior. 

 Frases de autoconocimiento - Buenos Dias

 TOMi.digital - Autoconocimiento y Autoestima (11°)

Cuando adquirimos el compromiso de emprender el camino espiritual, lo primero que el Espíritu Santo hace, es sacar del medio toda la basura emocional que llevamos almacenada dentro de nosotros, porque desea llenarnos completamente y transformar la totalidad de nuestro organismo corporal y espiritual a fin de que sea un instrumento flexible del Amor Divino.

 El Amor Divino – New Waves of Light

miércoles, 4 de mayo de 2022

DEPENDENCIA VERSUS LIBERTAD

 

La fascinación por un hombre o una mujer, lleva primero a la dependencia y a la falta de libertad. Pero cuando aquello que nos fascina del otro, lo realizamos en nosotros mismos, nos alegramos continuamente por el otro y al mismo tiempo, crece en nosotros dicha libertad. Si sólo nos sentimos vivos cuando el otro está con nosotros quiere decir que somos DEPENDIENTES y la dependencia perjudica nuestra dignidad. Sólo la libertad interior responde a nuestra dignidad. Por eso, se trata de ganar esta libertad interior no solamente en la amistad, sino también en el matrimonio y en las relaciones familiares. Entonces se añade tranquilidad y amplitud a la relación de manera de poder disfrutar de la amistad o de la pareja o de los padres o de los hijos, sin que dependamos totalmente de ellos, sin que querramos estar aferrados al otro. 

Cómo ayudar a tu hijo para que sea independiente? » Consejos

Por otra parte, algunos buscan esta libertad separándose internamente por completo del otro, con el argumento de que no necesitan a nadie, que solos pueden solucionar todos los problemas. Su gran miedo al compromiso  los lleva a no entregarse a nadie: éste no es un signo de libertad sino de miedo y de presión interior.

 Parejas separadas viviendo juntas: Cómo tolerar el encierro

Libertad en las relaciones humanas, significa más bien poder entregarse a otros, poder confiar en ellos. Sé que necesito de los demás para continuar con mi camino. Me entrego a ellos, pero los dejo libres, no me aferro a ellos. Esta tensión entre libertad y vínculo, entre ser libres y entregarse a los demás, es inherente al ser humano. Alguien llamó a esta tensión entre libertad y vínculo el “no en el amor”, el arte de delimitarse en el estrecho vínculo con otras personas, y, al mismo tiempo, de preservar los espacios propios; de sentirse también libre íntimamente en el vínculo y de mover de un lado al otro la tensión entre la proximidad y la distancia. SOLO QUIEN ES LIBRE PUEDE COMPROMETERSE.

 

De ciertas personas se puede decir que son verdaderamente libres. Son como hemos visto aquéllas que no dependen de la opinión de los demás: no dependen ni de la aprobación ni de la atención de los demás. Descansan en sí mismos. Son libres en su pensamiento. También son libres en sus sentimientos. Están en contacto con la realidad. Si se encuentran con alguien, están presentes en el encuentro. En virtud de esa libertad interior, se pueden dedicar a los demás de lleno y enteramente. Son libres de la especulación y del cálculo; libres de reflexión sobre lo que el otro espera de ellos o de lo que el otro piensa de ellos. Son libres porque el Espíritu de Dios los marca, porque tienen en Dios su razón y por lo tanto, no viven prestando atención a la reacción de los demás. Si observamos más detenidamente esta clase de personas, notaremos enseguida que el estar establecidos en Dios es lo que los hace tan libres.

Todos anhelamos dicha libertad. Es el objetivo de todo camino espiritual. Para el cristiano, esta libertad consiste esencialmente en la libertad de amar. Pero para llegar a esta libertad del amor, debemos antes liberarnos de todas las dependencias. Tanto los Padres de la Iglesia como algunos sacerdotes nos dan buenas sugerencias. Coinciden con muchos filósofos griegos, para quienes la libertad era la máxima meta. En lugar de construir un antagonismo entre la libertad del pensamiento griego y la libertad del pensamiento cristiano, deberíamos establecer una relación sana entre ambos, sin reducir al cristiano al plano psicológico de la filosofía griega, sino de integrarlo al camino psicológico cristiano de la libertad. Muchos cristianos malinterpretan la ley cristiana de la libertad y les exigen a los demás que amen desinteresadamente. No están tomando en serio las condiciones que son necesarias para llegar a esta libertad en nosotros mismos.  Es fácil decir que necesitamos sencillamente amar y que, entonces, todo lo demás se dará por sí mismo. La pregunta es cómo ser capaces de este amor.

 Post: Libertad interior

Lo vemos la próxima…

viernes, 1 de abril de 2022

...Continuación... MIEDO EN LAS RELACIONES HUMANAS

Lucas resumió esta liberación interior de los padres en dos pequeñas escenas. Cuando Jesús le dijo a un hombre joven que lo siguiera, éste le respondió: “Señor déjame que primero vaya y entierre a mi padre”. Jesús le dijo: “Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve y anuncia el Reino de Dios” (Lc 9, 59 y ss). El hombre joven quería seguir a Jesús, pero quería esperar hasta que su padre hubiera muerto. Mientras éste viviera, quería hacer lo que le encomendara. Pero Jesús le deja en claro que de ese modo, nunca andará su propio camino. El miedo al juicio del padre le impedirá seguir su vocación más interna. Incluso cuando haya fallecido, sus parámetros seguirán siendo determinantes. Y el hijo no será libre para andar su propio camino. En todo lo que haga, conciente o inconcientemente, estará esperando la aprobación del padre (o de la madre, o del jefe, o del coordinador, es decir LA AUTORIDAD). Frente a la vida que Dios exige de nosotros, la dependencia del padre (autoridad) es algo muerto. Lo muerto debe ser enterrado y no debe ser un obstáculo en nuestra vida. 

567. Guiando a los hijos hacia ser independientes - Pregúntale a Mónica

El segundo ejemplo que Lucas nos relata es el siguiente: un hombre se acerca por propia voluntad a Jesús y le dice: “Te seguiré Señor pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa” y Jesús le responde “todo aquél que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás no es apto para el Reino de Dios” (Lc 9, 61 y ss). Esta persona quería la chancha y los veinte: seguir su vocación más interna pero también deseaba despedirse previamente de su familia y convencerla de que su camino era el correcto. Necesitaba la aprobación familiar o de la autoridad. Pero Jesús lo invita a dejar atrás el juicio familiar o de la autoridad  y seguir el camino que en lo más interno de sí, él considera correcto. Mucha gente joven tienen un gran deseo de seguir su propio camino, pero secretamente desean que todos, en especial la familia, lo aprueben, así si se equivocan tendrán a quien echarle la culpa y no cargarán solos con la responsabilidad de VIVIR Y EQUIVOCARSE. 

Hijos independientes, cómo ayudarlos ?

Jesús nos da el valor para desprendernos de la opinión de los demás y andar nuestro camino, tomar nuestras propias decisiones, correr nuestros propios riesgos, aceptar los desafíos y confiar en nuestras fuerzas y sentido común aunado a la guía y protección de Dios que jamás nos faltará. SOLO EL SENDERO HACIA LA LIBERTAD NOS QUITA EL MIEDO AL JUICIO AJENO. 

Los padres deben entender que los hijos les fueron obsequiados, que en última instancia les pertenecen a Dios y no a ellos. De este modo el temor nos tiene que recordar que debemos soltar a nuestros hijos en la confianza en Dios y soltarnos nosotros mismos en la confianza a El.  También los padres tienen un núcleo divino y una vocación divina y es mucho más importante que la relación con los hijos ¿aprendimos esto? ¿nos enseñaron que esto es ser cristiano de verdad? Cuando digo soy cristiano ¿qué quiero decir? Lo dicho aquí no tiene nada que ver con la idea de no querer a nuestros hijos o padres o tener con ellos una relación fría, distante, indiferente. Todo lo contrario, Jesús nos quiere libres de ataduras enfermantes. Quiere que seamos felices y mantengamos con los demás relaciones sanas basadas en la aceptación de la individualidad de cada uno y así permitirles, en el caso de los hijos, madurar y en el caso de los padres, vivir su vejez en plenitud. Cada uno de nosotros está llamado a esto. No lo olvidemos!!! Si creemos en Dios, si creemos en Jesucristo, honrémoslo con nuestra vida siendo coherentes con sus enseñanzas.

MIEDO EN LAS RELACIONES HUMANAS

A menudo vemos que muchas personas no saben cómo relacionarse bien con los demás, pareciera que algo las obstaculiza y ese es el MIEDO.

Miedo de los padres a los hijos, miedo de los hijos a los padres, miedo a formar una pareja o a no formarla, miedo a jefes o subordinados, miedo al público, todo tipo de fobias que tienen una sola raíz LA FALTA DE CONFIANZA EN UNO MISMO POR UNA DEPENDENCIA PATOLOGICA DE LOS DEMAS.

Existen padres que compiten con sus hijos, se visten como ellos, quieren ser amigos y pierden toda autoridad frente a hijos confundidos que jamás aprendieron límites ni conocen qué significa obedecer. Padres que besan a los chicos en la boca, confundiendo las mentes de pequeños que ven que eso mismo hacen sus padres en la intimidad. Miedo de los hijos a defraudar a sus padres pues aprendieron a vivir presionados para complacerlos. Miedo de relacionarme en serio con alguien por temor a fracasar, temor a ser abandonado, temor a la infidelidad, temor a defraudarlo/a en la intimidad, temor, temor, temor. Miedo a ser malos padres y por consiguiente tratar a los hijos demasiado blandamente con lo cual se forman hijos con un alto grado de neurosis y dependencia, incapaces de tomar sus propias decisiones, de seguir una vocación definida, etc. etc. Miedo a encarar a un jefe tiránico y preguntarle directamente cuál es el motivo por el cual lo o la maltrata. Miedo a perder por ello el trabajo. Miedo a que se muera un ser querido. Miedo a hablar en público lo cual se traduce como miedo al qué dirán. Miedo a terminar una relación que sabemos que no está funcionando, ya sea de amistad o de pareja, o familiar y ese miedo  condiciona para seguir siendo maltratada o maltratado.

 Ojalá nunca tiemble de miedo un ser querido de tu familia": el vídeo de  Dani Rovira - Zeleb

Existen personas que esperan demasiado de los demás y por lo tanto terminan sofocando cualquier tipo de relación. Esto es debido a que se vive huyendo de sí mismo, de su verdad, de sus limitaciones, no quiere verlas, le aterra la idea de la soledad en la que el silencio grita todas las verdades juntas. Es importante que sepamos que NINGUNA PERSONA PUEDE BRINDAR ALGO ABSOLUTO. Eso sólo puede hacerlo Dios. Ciertas personas me dicen me siento muy mal cuando estoy solo, necesito la compañía de alguien, pero sobreexigen a los demás; esperan de los demás un apoyo incondicional, un amor y una protección ABSOLUTOS. De esta forma lo que se logra es que las personas huyan de nuestro lado, lo cual aumenta el temor. Se genera un círculo vicioso que durará hasta que la persona ansiosa en cuestión reconozca que necesita parar, detenerse, observarse, calmarse, aquietarse, armonizarse (muchas veces con tratamiento de por medio) y sobre todo atreverse a mirarse para AMIGARSE con sus miedos y debilidades y además PERDONARSE cuando fue hostil, cargoso/a, totalitario/a, sobre-exigente. Esto es fundamental para empezar a crecer y hacer que huyan los demonios interiores de los distintos tipos de miedo que se han apoderado de la persona. Todos anhelamos apoyo, protección, seguridad y confiabilidad. Y muchas veces tratamos o estamos convencidos de que superaremos los miedos si se nos da ese tipo de apoyo y protección por parte de los demás. Pero como hemos dicho, se trata de un círculo vicioso: cuanto más nos aferramos a las personas, tanto mayor es el temor de que esa persona decepcione mis expectativas y de que nos quedemos solos con nuestra decepción. Nos auto compadeceremos diciendo que “no me comprenden”, “no les importo”, “me tratan cruelmente” o bien la criticaremos: “viste que no es tan santa?”, “viste que mal que obró?” etc. etc. Se vive, por tanto, en un mar egoísta y egocéntrico que impide tener en cuenta que los demás también tienen problemas y no somos quienes para exigirles que estén siempre disponibles a nuestros caprichos. Este camino no conduce a ningún lado.

Jesús nos dice en Mt 10, 37 “El que ama a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí, el que ama a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí”. Estas son palabras que a muchos les inspiran miedo en lugar de aliviarlos. Con estas duras palabras Jesús quiere abrirnos los ojos para que categoricemos correctamente las relaciones. El no quiere destruir el valor de la familia (no olvidemos que él nació en una) ni tampoco quiere menospreciar nuestro amor a los padres o a los hijos. Pero sabe que estamos en peligro si nos aferramos con temor a estos vínculos. Quien como hijo o hija, está atado excesivamente a su madre o a su padre se siente paralizado ante el miedo a perderlos. Son personas incapaces de hacerle frente a la vida solos y hasta de vivir solos; se perpetúan en la casa de los padres. Tienen la sensación de que no podrán seguir viviendo si ellos fallecieran. Atención padres con la educación de los hijos en cuanto a las dependencias neuróticas.  De esta forma, las personas en cuestión,  se obstaculizan a sí mismas para hacer lo que Dios quiere que haga. No están abiertos para recibir llamadas distintas que pudiera Dios enviarles. El que gira siempre y sólo en torno a los demás, equivoca su propia vida, de la misma manera lo hace aquél  que gira siempre  en torno a sí mismo.

Hay muchos que “llevan a los padres al matrimonio”. Hijos varones que siguen atados a sus madres, hijas mujeres que anhelan que el marido se parezca al padre. Eso les impide entablar con el otro una relación sana en toda su diversidad y novedad.

  Diálogos Fin de Semana - Hijos adultos que viven con sus padres  (10/09/2017) - YouTube

Jesús nos quita este miedo relativizándolo: cada uno de nosotros tiene algo que apunta más allá de las relaciones. No debo olvidar este principio cristiano y básico: existe en todos nosotros el núcleo divino, la vocación divina. TODOS RECIBIMOS UN LLAMADO DE DIOS QUE DEBEMOS SEGUIR.

Sólo cuando esté en armonía conmigo mismo, puedo dedicarme a otro. Si todos buscáramos estar en armonía con ese núcleo nuestro más interno también será posible encarar cualquier tipo de relación social que no esté enmarcada por el miedo y la precaución, sino por la amplitud y la libertad, por la confianza y el amor. Jesús no nos pide abandonar las relaciones, sino amarlo a El más que a cualquiera de ellos. Esto significa que en nosotros hay algo más importante que ellos. Es la vocación divina, el presentimiento de que seguimos una voz interior que sin duda nos llevará a amar mejor y a relacionarnos muy bien con todos y conmigo mismo.