viernes, 15 de noviembre de 2013

UN EVENTO MARAVILLOSO

Queridos amigos:

Un pequeño paréntesis en mis exposiciones teológicas para compartirles la alegría de haber presenciado un acontecimiento interreligioso en la ciudad de Buenos Aires, más precisamente en el Templo Libertad, Sinagoga de la Colectividad Judía, con motivo del lanzamiento del libro del Rabino Sergio Bergman: "Un Evangelio según Francisco".

 

Este libro, sin desconocer la propia singularidad de la pertinencia de aquello que es propio de la Iglesia Católica Apostólica Romana, tiene un horizonte extendido a toda la familia humana.


He aquí una bella síntesis del Rabino Sergio Bergman:

"Francisco nos convoca a reconciliarnos para recuperar el rumbo que nos permita hacernos más humanos al revelar lo que en nosotros hay de divino y al consolidar en la unidad de la diversidad, la evidencia de que diferentes religiones, culturas, tradiciones, naciones, son expresiones singulares de un mismo destino: redimir, salvar el sentido de lo humano y hacer del mundo un hogar de todos y de la humanidad, la familia a la que, como hermanos, todos volvemos para sentarnos a una misma mesa donde a nadie le falte la dignidad de persona y para celebrar el banquete del buen pan y el buen vino de lo terreno cuando somos constructores del puente que une la Tierra con el Cielo".

"...Adquiere relevancia la idea de fundamento, es decir, la verdad en la que creo y en la que vivo, que no se somete al relativismo de que todo da igual, sino que lo universal adviene cuando cada uno vive en su verdad, sin imponérsela a los demás".

Se contó con la presencia de nuestro querido Arzobispo Víctor Manuel (Tucho) Fernández, Rector de la Universidad Católica de Argentina (a vuestra derecha), el Padre Rafi Braun (hablando con micrófono en mano) y el Sheik Musulmán (de nombre difícil, a la izquierda del Padre Rafi). Este último nos deleitó con una oración/bendición hermosamente cantada.

 

Doy gracias a Dios por estos líderes espirituales que fomentan la paz y el diálogo sin sincretismos, con absoluto respeto por la singularidad de cada tradición o confesión religiosa. Fue una jornada muy enriquecedora en la que recibimos en una oración común, la bendición de estas autoridades de las tres grandes tradiciones religiosas monoteístas: el Judaísmo, el Cristianismo y el Islamismo.

Y, para cerrar, continúo con expresiones del Rabino Bergman:
 
 ..."Podemos leer a través de estas páginas de la historia humana, la necesidad urgente de una luz orientadora de sentido, no tanto en lo que se dice, sino en lo que se enseña con lo que se hace. Somos interpelados por Dios a evolucionar en una dimensión de integración que nos permita a todos tener un lugar en la conversación que hace del diálogo, encuentro y enriquecimiento".


Es posible hermanos LA UNIDAD EN LA DIVERSIDAD.

lunes, 11 de noviembre de 2013

LA LOGICA DE LA EXISTENCIA CRISTIANA - El dinamismo de la revelación bíblica: obediencia y experiencia

La existencia cristiana está sostenida por dos pilares, uno divino y el otro humano:

- La llamada de Dios, su palabra en el tiempo, los profetas mensajeros, Cristo.

- La respuesta del hombre en determinación de la vida entera desde la llamada.

A la iniciativa divina la llamamos revelación, a la correspondencia humana fe. 

La acción del hombre viene en segundo lugar, si bien su estructura intelectiva, desiderativa y acogedora está pensada desde siempre por Dios como la cualificación necesaria (naturaleza-ser) para oir su voz (gracia-historia), y por estar troquelado en su ser para esta vocación. En el fondo es siempre un anhelo anónimo, que se reconoce a sí mismo como creado precisamente para esa revelación cuando la voz de Dios resuena en el tiempo y lo llama. Una vez que el ser humano ha acogido esa llamada de Dios, que la interioriza y la responde, surge una compenetración con ella, que engendra una experiencia totalizadora, iluminadora y transformadora de su vida, en la que Dios se le aparece como más interior a sí que El mismo, como siendo su más profundo centro.

La trascendencia de Dios, es entonces percibida como cercanía absoluta,  presencia inhabitadora, inmanencia al propio ser del hombre. Aparece entonces una forma diferenciada de la vida cristiana. Mientras que antes el binomio determinante era llamada-respuesta, fe-obediencia, ahora el binomio es presencia-experiencia. En el primero se acentúan la trascedencia, la majestad y la exigencia ética, por parte de Dios, y, por parte del ser humano, la aceptación, la sumisión, la acción moral que corresponde. Es la dimensión profética de la experiencia bíblica y de la propia vida cristiana. En cambio, en el binomio segundo se acentúan la inmanencia de Dios, la connaturalidad amorosa con la persona humana, la cercanía que ésta siente a El, la experiencia, la vida toda como acción conjunta de ambos. Es la expresión mística de la experiencia bíblica y de la vida cristiana. Profetismo y mística son dos acentos que NUNCA PUEDEN SER CONTRAPUESTOS. La acentuación del primero hasta el extremo lleva a una comprensión de Dios como antagonista del hombre y a comprender al hombre como mero súbdito.  También la acentuación mística hasta el extremo lleva a una comprensión de Dios puramente inmanente, como un elemento, parte o forma del propio ser humano,  y a comprender la vida cristiana como unión, fusión e identificación de la criatura con el creador, con la consiguiente desaparición de ambos.

En la Biblia los grandes profetas son a la vez los grandes exponentes de una experiencia intensa de Dios: Moisés, Elías, Isaías, Jeremías... Por su parte los grandes místicos, se han alimentado de los profetas y han vivido a su luz, como puede verse en San Juan de la Cruz y su referencia permanente a los profetas del Antiguo Testamento, en especial a Elías. Profetismo y mística, obediencia y experiencia,trascendencia reveladora e inmanencia santificadora de Dios al ser humano, son polaridades que se sostienen mutuamente. La salud de una (obediencia), depende de la salud de la otra (experiencia) y viceversa. 

Cada vida cristiana se sentirá inclinada a la luz de su propia psicología y de la misión que Dios le encargue, a acentuar la dimensión profética o la dimensión mística. La exigencia profética referida a la acción y a la historia no puede asfixiar la apertura y la entrega al Absoluto, mientras que la experiencia mística no puede ahogar el impulso profético y el dinamismo de acción.

Una característica de los más grandes místicos es su dinamismo personal y su actividad creadora, poniendo como ejemplo máximo a Santa Teresa de Jesús, mujer de oración, escritora y fundadora, que hizo girar en torno suyo la vida eclesial y política de la España del Siglo XVI.

Queridos amigos, los invito a ver en You Tube la miniserie española sobre esta Doctora de la Iglesia. El siguiente enlace los lleva al Capítulo Nro. 1 de una hora de duración. Deberán ustedes luego continuar con el resto, clickeando en el mismo espacio de YouTube a vuestra derecha. Yo misma la he visto muchas veces. Vale la pena. Excelente la interpretación de Concha Velazco.
¡¡¡Que la disfruten!!!




viernes, 1 de noviembre de 2013

PUNTOS DE SOMBRA EN LA INVASION MISTICA

Una invasión de mística fácil, vulgarizada y a bajo costo a la que estamos asistiendo, tiene puntos de sombra que es necesario descubrir tanto con amor como con rigor. Uno percibe una distancia entre tales movimientos y la historia fundante del cristianismo, una utilización de ella sólo en la medida en que ofrece ejemplos de tal experiencia mística, una distancia de la Biblia como totalidad con silencio sobre algunos de sus autores, páginas y motivos esenciales.
 
Es necesario que nos hagamos estas preguntas frente a la avalancha de propuestas místicas que dicen estar "dentro del cristianismo": ¿Qué atención prestan y cómo integran en el proceso espiritual muchos de esos libros, los testimonios de fracasos y de dramas existenciales tales como se nos describen en Job, Eclesiastés, Jonás, Jeremías, el Segundo Isaías? ¿Cómo integran el fracaso histórico de Cristo con su final en la crucifixión (tema que nunca tocan), la historia personal de Pablo en quien se da una pasión por el Cristo crucificado, un amor profundo y un vivir desde El, en medio de naufragios, palizas, enfermedades y rechazo de sus propias comunidades? A esto se añade el recelo de estos grupos, latente unas veces y explícito otras, con respecto a la Iglesia real, a su historia y personas concretas, contraponiendo la vitalidad de la experiencia originante con la pobreza y debilidad de la actual Iglesia institución. Y, frunciendo el ceño ante el dogma, muchas veces dejan entender que mística e Iglesia jerárquica en el fondo son difícilmente conjugables y que los grandes místicos existieron en la Iglesia luchando contra ella y fueron lo que fueron a pesar de ella.
 
 

En muchos de estos grupos el individuo queda casi como un absolulto cara a cara con el Absoluto verdadero, sin prójimo, sin fraternidad, sin comunidad aunque pretenden afirmar todo lo contrario.

La mediación histórica de Dios en la carne, muerte y resurrección de Cristo, queda en un "discreto" silencio en dichos grupos. La realización concreta de la vida cristiana por sus mediaciones comunitarias, sacramentales e institucionales también pierde su peso. La misión (que se realiza por el contagio y testimonio pero también por la palabra que ofrece un Evangelio y por la invitación expresa a la fe y conversión), en esos grupos, queda frenada en su dinamismo. Proponen una transmisión de la fe que es sólo el testimonio de una apertura al Absoluto común a todos los seres humanos y presente en el corazón de cada uno. Nos invitan a adentrarnos en ese Absoluto que es a la vez de naturaleza estética (Belleza), ética (Bien), religiosa (Misterio) como si esos elementos comunes fueran los únicos granos que los cristianos pudiéramos aportar al granero humano. Dejan en un poderoso silencio el anuncio positivo del Evangelio cuyo centro y criterio son la vida, la muerte y la resurrección de Jesucristo como revelación y autodonación de Dios y por otra parte, al misterio del Dios Trinitario no llegan o lo ponen entre paréntesis.

Los cristianos existimos como tales en Cristo, "que nos ha sido dado por Dios como sabiduría, justicia,  justificación y redención (1 Cor, 1.30). El cristianismo es religión de ilustración y de revelación, de libertad y de conversión. Esta no se puede nunca jamás forzar pero no podemos ocultar que no es el resultado de una evidencia racional que la haga necesaria sino que reclama una decisión y un salto sobre nosotros mismos para poder adherirnos a Cristo. La gracia perfecciona la naturaleza en la medida en que la afirma y la purifica, la eleva sobre sí misma y la arranca de la ley de la gravedad propia de la materia, y de la ley del instinto propia del animal para hacerla orientarse por la LEY DEL ESPIRITU. La nueva creación es una vida a la que precede una muerte o una muerte que desemboca en una vida.

Se presenta el hecho cristiano en sus puntos comunes con otras religiones, sin atreverse a poner delante el escándalo de la Cruz, que tiene su lógica propia frente a la lógica de la sabiduría de este mundo, que no es fruto de una necesidad metafísica, moral o jurídica, sino resultado de una Libertad y de un Amor que son irreductibles y se nos dan en asombrosa gratuidad. 

Los cristianos anunciamos el Amor eterno con el que Dios nos ha amado, con el que se nos ha revelado en la historia y se nos da a cada hombre por la doble misión de su Hijo y del Espíritu. Por todo esto no es extraño que muchos que hacen la propuesta de ese cristianismo místico, a la vez difuminen la significación salvífica universal de Cristo y se adhieran a un pluralismo religioso que deja que cada hombre considere como su camino de salvación aquél en el que la naturaleza le ha puesto, sin abrirle a otros horizontes de historia, en concreto de la historia que Dios ha hecho con nosotros para otorgar a todos los seres humanos ya una vida nueva (la eterna) y una esperanza eterna (su propia vida).

Los invito queridos amigos a leer una y otra vez este texto y reflexionar en intimidad con Dios y en silencio acerca de su mensaje. 

jueves, 24 de octubre de 2013

La apelación a la mística como medio de llenar vacíos y de superar excesos


Hoy en día muchos proponen la experiencia mística como medio para la superación de:


    Un liberalismo teológico religiosamente vacío.
    Un moralismo estéril.
    Un dogmatismo autoritario.
    Un extrinsecismo que hace nacer y alimentarse la fe        sólo o principalmente desde fuera con elementos de institución o de autoridad.
  Una realización de la Iglesia en la que prevalecen los objetos sobre los sujetos, la ley sobre la libertad y la autoridad sobre la conciencia.

    Una situación espiritual de increencia e indiferencia.


Tienen razón diagnosticando estos errores y esos peligros permanentes en la Iglesia y reclamando nuevos acentos de interioridad, subjetividad, iniciativa personal y aportación del propio carisma. En este sentido consideran también que esta propuesta mística del cristianismo es un medio de atracción para la gente que busca hoy en día algo mejor que lo que ofrecen la política, la técnica y el mercado.

La dimensión mística del cristianismo es real y de ella tenemos admirables ejemplos en la historia de la Iglesia; pero hay que sumarla con la propuesta doctrinal, moral, comunitaria, litúrgica e institucional.

Con lo que de experiencia ofrece, hay que sumar lo que de obediencia exige; con el misterio de la transfiguración y el gozo, con la paz y la luz que ofrece, hay que presentar el misterio del Getsemaní y del Gólgota con la evidencia oscura del Absoluto al que remiten siempre las expresiones de los místicos sobre la inefabilidad de Dios.

Con el apofatismo y el silencio consiguientes hay que mantener la afirmación constituyente del cristianismo como religión de la Palabra encarnada, donde el silencio no es lo último ni la anestesia del deseo es la solución. Para el cristianismo, Dios es vida personal en comunión, relación y autodonación recíprocas, es decir es VIDA TRINITARIA.

Las posibles carencias y las reales sombras de la vida cristiana, deben ser corregidas por una vuelta a las verdaderas fuentes del cristianismo, pero no por sucedáneos o absolutizaciones de aspectos reales de la vida cristiana que no pueden ser separados del resto.


Les propongo esta vez buscar y leer rezando la hermosa oración de Sor Isabel de la Trinidad sobre la Santísima Trinidad. Quisiera que me compartan sus pareceres.

 

sábado, 19 de octubre de 2013

...CONTINUACION CRISTIANISMO Y MISTICA



La atención y la obediencia a Dios anteriores al sentimiento y la experiencia del hombre

La religión bíblica es religión de atención a Dios, obediencia a Dios y seguimiento de Dios tal como El se nos ha revelado definitivamente, en el que es su Hijo, imagen de su sustancia y resplandor de su gloria (Heb 1, 1-4). La Biblia nos describe la cercanía de Dios, el eco de su paso,  su comunicación de amigo a amigos como Abraham, Moisés, Elías, Jeremías, Juan Bautista, Jesucristo, Juan, Pablo. En la Biblia se habla mucho de “encuentros” con Dios pero poco de “experiencia” de Dios en el sentido moderno del término, ni se hace una propuesta de vida ordenada a conseguirla. La magia, la teúrgia y ciertas propuestas contemporáneas pensadas como medios automáticos para lograr el contacto con Dios, son contrarias a la fe y confianza en Dios. De esta depravación tenemos ejemplos en todas las religiones. En la primitiva iglesia, el caso de Simón Mago, queriendo apropiarse por dinero del poder de comunicar el Espíritu Santo y de hacer milagros, es el equivalente cristiano de esa tentación perenne (Heb 8, 9-24). Otorgar tal interés y primacía a la experiencia sobre la obediencia es desconocer la religión bíblica y pervertir el cristianismo.

En la actualidad existen algunos clérigos que se amparan en sus órdenes religiosas pero que muy poco tienen que ver con ellas, para difundir errores por doquier, con fines de lucro y que, con ausencia total de escrúpulos, se aprovechan de la buena fe de la gente provocando en ella gran confusión y no pocos trastornos psicológicos.

El de la mística es sólo un camino entre muchos, un camino excepcional, fruto de pura gracia y no construíble por el hombre (técnicas o métodos). Fijar la experiencia mística como meta ideal a la que se puede llegar por el propio esfuerzo es una trampa mortal para la vida cristiana.
 
Cada uno de nosotros tiene una estructura somática, psíquica y pneumática propia; cada uno tiene la medida de nuestra fe, el carisma específico y una vocación concreta en la Iglesia.
 
Es importante destacar que para los místicos de nuestra Iglesia, el amor a Dios y al prójimo, el cumplimiento de su voluntad, las obras y el servicio fueron los criterios objetivos de la subjetividad cristiana, construída en sí misma desde la objetividad de la revelación, de la Biblia y de la Iglesia.
 
Les propongo para esta semana buscar alguna frase de Santa Teresa o San Juan de la Cruz que los haya impactado y compartirla con nosotros. Si no lo pueden hacer directamente en el blog, los invito a hacerlo via mi e-mail y yo los pegaré con vuestro permiso en los mismos comentarios: subetopasso@gmail.com

miércoles, 16 de octubre de 2013

VISITA - RETIRO


Queridos amigos:

Estuve de retiro en la Abadía Benedictina de Los Toldos, provincia de Buenos Aires. Fueron seis días magníficos. Nos predicó el Padre Roberto Ghiogna, OSB. 

A continuación les comparto una brevísima síntesis del mismo. En breve retomaremos  el tema de la Mística Cristiana.

Se trata de recuperar la presencia de Dios en nuestras vidas. Saber tomar conciencia de que El está siempre con nosotros. Jamás nos abandona. Dios está en el camino de nuestra vida. Está comprometido con ella.

El mensaje que nos dan los monjes es que para ellos la vida es una constante celebración. Ellos cantan y celebran la vida. Nosotros también debemos hacer de la vida un canto de alabanza a ese Dios que se ha metido en nuestra historia.
 "Con misericordia te elijo para que cantes mi alabanza"

Es preciso abrir el corazón y el oído a Dios. Hacer silencio para escuchar. No quedarnos jamás con experiencias negativas. Dios es siempre NOVEDAD. Dejar lo viejo y así hacer espacio para lo nuevo.
 
 Caminar en la novedad de Dios significa no dejarme llevar por los condicionamientos externos. Estos no tocan mi yo profundo cuando soy conciente de Su Presencia en mi vida.

Es preciso "nacer de nuevo y de lo alto"  ese será entonces un verdadero nacimiento en Dios, un nacimiento espiritual. Cuando se nace de nuevo, se ve la vida a la luz de Dios = conversión = metanoia. Se ven las cosas con la mente de Dios.

Para los cristianos nuestro Dios es uno que camina en nuestra historia y esta es la novedad.

Tenemos que tener capacidad de fiesta, de celebrar esa presencia de Dios en nuestra vida. Mi oración será entonces:  "Señor ensancha mi corazón para que quepan todos". Se trata de vivir "desde el Espíritu que hace nuevas todas las cosas".  
 
Cristo es el Señor de la Historia. Dios, en Cristo, se mete en la historia humana. No es un panteísmo. Yo Lo tengo dentro. Es la sorpresa. Dios hace camino con nosotros.

Muchas veces no se entiende la frase "Dios entregó a su Hijo", lo que debe quedarnos claro es que son el Padre y el Hijo quienes se dan en la Cruz.
 
En cada Eucaristía me debo sorprender: "Me transformo en aquéllo que recibo".
 
En cuanto a las experiencias dolorosas, éstas son inevitables. Sin embargo, Dios ama la realidad, aunque muchas veces no la apruebe. Cuando integro mi sufrimiento en Cristo, éste se hace mucho menos doloroso. Dios no desprecia ningún sufrimiento.

 "Hacer fuego aún con astillas húmedas", ésa es la fe.

    

viernes, 4 de octubre de 2013

ALGUNAS CUESTIONES SOBRE MISTICA CRISTIANA


OCTUBRE 4, 2013 
FIESTA DE SAN FRANCISCO DE ASIS

Invoco al Santo de Asís de la Hermana Pobreza para que me bendiga en estas exposiciones que pretenden aportar un pequeño granito de arena en un tema tan precioso como este.

El catolicismo afirma que el hombre es imagen de Dios e indestructible por el pecado, aún afectado y vulnerado por él, con sus terribles consecuencias religiosas, morales y sociales. Esa base de naturaleza ordena el hombre a Dios, lo califica para oír su palabra y le hace posible una comunicación, amor y experiencia de Dios válida y valiosa: HOMO CAPAX DEI.

Tomemos por ejemplo a Santa Teresa. Para ella, como para todos los místicos cristianos, la experiencia de Dios es un don que Dios hace al alma, nunca una conquista que ella se puede proponer o a la que se llega mediante la práctica de técnicas diversas.

Como hemos dicho ya en otras entradas, el cristianismo es una religión profética antes que una religión mística. La experiencia mística es un don que Dios da a determinadas almas y que no se puede construir con nuestros propios esfuerzos. Así se explica la admirable variedad de los santos. Los reconocidos como místicos no son ni los más grandes ni los más aptos para ser imitados. Santa Teresa y San Juan de la Cruz son reconocidos como los exponentes máximos para la era moderna. Ahora bien ¿le son inferiores san Francisco de Asís, santo Tomás de Aquino, san Juan de Dios, san Francisco Javier, san Vicente de Paul, Edith Stein, la Madre Teresa de Calcuta y tantos otros santos modernos?. El cristianismo no eleva la razón ni la experiencia a categorías supremas, sino que eleva la voluntad, la libertad y la acción. Por eso el amor a Dios y al prójimo son los verdaderos criterios de santidad. Nuestra perfección se realiza en la normal vida cristiana, vivida con alegría y generosidad y hasta el fondo, sin pretensiones de alta teología o de experiencias místicas. Vale más la permanencia fiel en la oración y el soportar la soledad que toda misión conlleva, que todos los éxtasis juntos.

De Jesús no se nos narra ningún fenómeno de interioridades especiales. En cambio se nos habla constantemente de su oración y de su oración nocturna: “Salió hacia la montaña para orar y pasó la noche entera orando a Dios” (Lc 6, 12). Y se nos narra su permanencia fiel en el fracaso, en la agonía de Getsemaní y en el proceso hasta la muerte. ¡Larga oración de Jesús y profunda soledad sin poder comunicar ni siquiera a los más íntimos ni su ser más propio, ni las exigencias de su misión, ni su horizonte de futuro! ¡Y justamente por esta soledad asumida y sostenida hasta el final, ha sido el que más compañía ha creado en el mundo! Ni la santidad, ni la experiencia mística, ni la felicidad se pueden perseguir como objeto directo o inmediato. Estas son realidades que resultan del cumplimiento fiel de una misión y de la respuesta objetiva a los imperativos que la historia, el prójimo y Dios nos van proponiendo cada día por delante. Quien las busca por sí mismas de antemano, las pierde. Estas no son otra cosa que el resultado objetivo de la verdad de nuestras acciones encaminadas a responder a Dios con amor y a cumplir su voluntad. ESTE ES EL REAL REINO DE DIOS Y DEL HOMBRE QUE HAY QUE BUSCAR Y TODO LO DEMAS VENDRA COMO AÑADIDURA.

Queridos amigos, vamos lentamente desmadejando el ovillo enmarañado de propuestas actuales que se ofrecen como cristianas y no lo son. Se deben respetar las raíces de cada tradición y precisamente no faltarles el respeto mezclando en un sincretismo atroz, hecho a imagen y conveniencia de seudo movimientos espiritualistas de esta era post moderna.

Justamente son las grandes tradiciones como por ejemplo el hinduismo y el budismo (éste último en la figura del Dalai Lama), quienes aconsejan conservar nuestras tradiciones y crecer en ellas y desde ellas.

A través de estos escritos no pretendemos desvalorizar otras experiencias, pero se requiere honestidad y humildad de parte de algunos grupos, para reconocer que será tal vez una experiencia válida, pero no cristiana.

Esta invitación a este reconocimiento no pretende fomentar divisiones, sino por el contrario, informar a mucha gente de buena fe que busca legítimamente esa paz que le permita interactuar en un mundo convulsionado y difícil y acepta como cristianas algunas propuestas que no lo son y que además, muy poco tienen que ver con las históricas tradiciones religiosas del mundo.
Nosotros sabemos que nuestra Paz es el Señor Jesucristo.  Lo experimentamos tanto en la profundidad del corazón como en la misión que el Señor nos encomienda: el amor al prójimo, la ayuda a los más necesitados, reconocer a Cristo en el que sufre. Debemos entender muy bien qué es la mística, pues si mística es todo, en definitiva no es nada.

Humildemente trato de compartir algunos escritos de la Universidad Católica de Argentina, precisamente para desmitificar la mística cristiana.

Gracias al Concilio Vaticano II (que ya veremos con más detalle) podemos establecer una relación amistosa con todas las confesiones religiosas en un marco de fraternidad y diálogo edificante. Tomamos sus aportes valiosísimos (por ejemplo lo corporal para el hinduismo), en concordancia con las enseñanzas de las constituciones y documentos Nostrae Aetate, Unitatis Redintegratio, Ad Gentes, Lumen Gentium que invito a que lean.

Gracias por vuestra participación en los comentarios y coincidir conmigo en que estos temas no deben ser tratados con miedo ni fomentar polémicas sino un sentido de admiración ante la obra de Dios que crea la diversidad como desafío para el AMOR Y EL RESPETO ENTRE NOSOTROS.



Susana