jueves, 8 de septiembre de 2011

¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS MARIA!!!


Fiesta de la Natividad de la Virgen María


Según la Tradición, la Virgen Madre de Dios nació en Jerusalén, junto a la piscina de Bezatha. La Liturgia Oriental celebra su nacimiento cantando poéticamente que este día es el preludio de la alegría universal, en el que han comenzado a soplar los vientos que anuncian la salvación. Por eso nuestra liturgia nos invita a celebrar con alegría el nacimiento de María, pues de ella nació el sol de justicia, Cristo Nuestro Señor.

Hoy nace una clara estrella,
tan divina y celestial,
que, con ser estrella, es tal,

que el mismo Sol nace de ella.

En la plenitud de los tiempos, María se convirtió en el vehículo de la eterna fidelidad de Dios. Hoy celebramos el aniversario de su nacimiento como una nueva manifestación de esa fidelidad de Dios con los hombres.

NADA EN LA ESCRITURA

Nada nos dice el Nuevo Testamento sobre el nacimiento de María. Ni siquiera nos da la fecha o el nombre de sus padres, aunque según la leyenda se llamaban Joaquín y Ana.

Éste nacimiento es superior a la Creación, porque es la condición de la Redención. Y, sin embargo, la Iglesia celebra su nacimiento. Con él celebramos la fidelidad de Dios. “Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien” Romanos 8,28.

Y es motivo de alegría gozosa y permanente de todos y cada uno de los llamados. No sabemos cómo se cumplirá, pero tampoco sabemos como nace el trigo, y cómo se forja la perla en la ostra. Pero nacen y crecen y se forjan. La inteligencia humana, por aguda que sea, tiene su límite y ya no puede alcanzar más. Cerrar los ojos ante el misterio, sabiéndonos llamados por Dios, y “desbordar de gozo en el Señor, confiando en su misericordia” Salmo 12, 6. Son las palabras inspiradas del salmo de la misa.

Todo lo que sabemos del nacimiento de María es legendario y se encuentra en el evangelio apócrifo de Santiago, según el cual Ana, su madre, se casó con un propietario rural llamado Joaquín, galileo de Nazaret. Su nombre significa "el hombre a quien Dios levanta", y, según san Epifanio, "preparación del Señor".

Descendía de la familia real de David. Llevaban ya veinte años de matrimonio y el hijo tan ansiado no llegaba. Los hebreos consideraban la esterilidad como un oprobio y un castigo del cielo. Eran los tales menospreciados y en la calle se les negaba el saludo. En el templo, Joaquín oía murmurar sobre ellos, como indignos de entrar en la casa de Dios.

Esta conducta se ve celebrada en Mallorca, en una montaña que se llama Randa, donde existe una iglesia con una capilla dedicada a la Virgen. En los azulejos que cubren las paredes, antiquísimos, el Sumo Sacerdote riñe con el gesto a San Joaquín, esposo de Santa Ana, quien, sumiso y resignado, parece decir: No puede ser, no he podido tener hijos.


Sabemos que su esterilidad dará paso a María. Joaquín, muy dolorido, se retira al desierto, para obtener con penitencias y oraciones la ansiada paternidad. Ana intensificó sus ruegos, implorando como otras veces la gracia de un hijo. Recordó a la otra Ana de las Escrituras, de que habla el libro de los Reyes: habiendo orado tanto al Señor, fue escuchada, y así llegó su hijo Samuel, quien más tarde sería un gran profeta.

Y así también Joaquín y Ana vieron premiada su constante oración con el nacimiento de una hija singular, María, concebida sin pecado original, y predestinada a ser la madre de Jesucristo, el Hijo de Dios encarnado.

lunes, 5 de septiembre de 2011

EL MISTERIO DEL MAL

Fuente: Anselm Grün

Los antiguos monjes del desierto tuvieron una fuerte experiencia de la relación con el mal, con las sombras, con el contenido del inconciente. Su lenguaje mitológico que describe la amenaza del mal como tentación de los demonios, fue para aquellos monjes una ayuda para señalar la superación de lo que C. Jung llama las propias sombras o el inconciente personal y colectivo.

Los monjes no reprimían el contenido del inconciente sino que lo sacaban a la luz, lo exponían, lo cercaban y así le quitaban su peligrosidad.

Sin embargo, la psicología con su lenguaje empírico no puede captar en su totalidad lo que hay detrás de esas amenazas y riesgos. El lenguaje mitológico, tras lo comprensible psicológicamente, deja todavía espacio para lo NO COMPRENSIBLE, para lo simplemente presentible o sugerible. Esta realidad que aparece en las imágenes e ideas de la mitología no puede reducirse a puros estados psicológicos. La psicología puede SOLAMENTE describir el reflejo empíricamente cognoscible de esta realidad, pero la realidad misma SE LE ESCAPA.

Experimentamos en nuestro camino hacia Dios constantemente una fascinación por el mal, sentimos cómo el mal quiere atraernos. Los mecanismos que se producen en nosotros y los fenómenos físicos y psíquicos que aparecen, los puede describir la psicología. Sin embargo, lo que hay DETRAS de esta fascinación, el MISTERIO del mal, que constantemente ha sido expuesto en las religiones, filosofías y mitos de todos los pueblos, queda como INACEPTABLE para la investigación psicológica.

C. Jung piensa que muchas alteraciones neuróticas podrían ser causadas porque hay contenidos en nuestro inconciente para los cuales no tenemos ningún lenguaje. Como no pueden ser ni dichos ni manifestados, no los podemos hacer concientes y por ello actúan perturbadoramente en nuestra conciencia.

En nuestro camino hacia Dios, experimentamos que hay en nosotros muchas cosas que intentan apartarnos de Dios. Hay impulsos, deseos, necesidades encubiertas, afán de poder, emociones negativas que nos hacen ciegos para ver la realidad. Afectos vehementes que nos confunden y nos impiden la mirada hacia Dios. Los monjes han experimentado que no se puede ir a Dios sin plantearse estos impulsos y emociones. No se los puede reprimir, tenemos que autoconfesárnoslos y tratar con ellos.

Los antiguos monjes pueden ayudarnos a superar nuestros riesgos y nuestras tentaciones mediante el reconocimiento claro del mal en nosotros y luchar con todo empeño por una transparencia interior y apertura sin reservas ante Dios para que nuestro corazón se abra constantemente al Espíritu y al Amor de Dios.

sábado, 3 de septiembre de 2011

DE LA CONVERSION CRISTIANA Y EL CAMINO DEL CONOCIMIENTO DE SI MISMO

Autor: Nelson Medina OP

La primera palabra de Cristo en el Evangelio, cuando inicia su ministerio de predicación, es un llamado a la conversión: "El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos y creed en el evangelio" (Marcos 1,15; véase Mateo 4,17).

Es interesante y provechoso relacionar el acto del arrepentimiento y el conocimiento de uno mismo, sobre todo porque esta relación no aparece en los contextos no-cristianos.
La New Age o las escuelas hoy populares de "Metafísica" o de Esoterismo pueden hablarnos de conocimiento de sí pero ciertamente no dirán la parte de arrepentirse. Llegar a arrepentirse entraña muchas cosas y no equivale simplemente a sentir vergüenza, incomodidad o culpa. El genuino arrepentimiento va siempre de la mano del conocimiento de sí.

La Biblia suele describir este proceso en términos de una luz que lleva a la persona a descubrir algo que no veía. Lo descubierto tiene que ver con los actos pasados y la condición presente; tiene que ver con lo que uno es y con quién es Dios; tiene que ver en fin con la humildad, la confianza y la esperanza. No es algo tan sencillo, burdo e inútil como un dedo que acusa y hunde en desesperación. Es un acto bien compuesto, profundamente respetuoso y humano, por el que la persona a la vez se conoce mejor y empieza a ser mejor.


La palabra conversión alude a un cambio de dirección o de rumbo. El rumbo nuevo brota de una luz nueva, una luz que muestra lo que yo no veía antes. San Pablo describe esta experiencia como una "revelación" de la cual se expresa con estas palabras: "Cuando Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre y me llamó por su gracia, tuvo a bien revelar a su Hijo en mí para que yo le anunciara entre los gentiles..." (Gálatas 1,15-16). La parte esencial está en aquello: "revelar a su Hijo en mí." Cristo viene a ser aquí como la lámpara que me lleva a saber la verdad sobre mí mismo; él es Aquel que me enseña lo que yo no sé sobre mí. En expresión del Concilio Vaticano II (Gaudium et Spes, n. 22), frase muy querida para el Papa Juan Pablo II, "Cristo revela el hombre al hombre mismo".

Conocerse, pues, es mucho más que navegar bajo el cielo mortecino de las propias conjeturas. Y esto tiene mucho sentido. Si lo único que yo tuviera para conocerme fuera mi razonar, ¿cómo conocería si razono bien? Y si digo que la autoevidencia es la luz que me lleva a razonar bien, ¿cómo sé si hay cosas que son evidentes pero no las he encontrado, cosas que tal vez me muestran que mis anteriores evidencias estaban equivocadas? Y dígase otro tanto de nuestros "sentimientos," que a veces no son sino prejuicios, o de nuestras apreciaciones, que a veces no son sino la traslación de lugares comunes o intereses soterrados. ¿No nos ha pasado muchas veces que las apariencias engañan o que la famosa "primera impresión" que tenemos de alguien luego resulta errada?

Conocerme es buscar un cielo mejor y una luz que no tengo pero sí requiero. La presente no es una obra para demostrar que Dios existe o que Cristo es el Camino; más bien, sobre la base de esas grandes afirmaciones, que muchos confesamos con gozo y que de muchos modos hemos anunciado también, aquí descubrimos que ninguna luz puede guiarnos mejor que la luz de Cristo.

Encontrarse de veras con Cristo y llegar a conocerse vienen a ser sinónimos. Pasajes como el de aquella mujer samaritana del capítulo cuarto del Evangelio de Juan o como la conversión de Zaqueo vienen a la memoria espontáneamente. Además, es muy distinto llegar al conocimiento de sí mismo con la luz de Cristo o sin ella. Como bien anota Santa Catalina de Siena, el solo conocimiento de nosotros fácilmente conduce a la desesperación, pues destapar los sótanos del alma deja salir toda suerte de miasmas y espectros. Descubrir que en el fondo de mi existencia he sido siempre un egoísta y que todo el mundo es en el fondo egoísta no me libera por sí solo del egoísmo. Más bien, lo probable es que me conduzca a la amargura y la náusea, como le pasó a Jean-Paul Sartre, que no creía en Cristo como su salvador personal. En el fondo tenía razón: sin Cristo esta vida produce náusea. Al final este capitán de los existencialistas ateos solucionó su náusea escribiendo con abundancia.

Muy distinto es el desenlace cuando bajo a mi sótano armado de la luz de Cristo. No es que mi verdad se atenúe o disfrace, no es que queden maquillados mis errores o escondidas mis incoherencias, sino que todo ello queda integrado en un plan más amplio que finalmente se resuelve en anuncio de conversión, misericordia y obras de vida nueva.

lunes, 22 de agosto de 2011

MARIA REINA

Repíte conmigo:

Oh Señora Mía oh Madre mía,
yo me entrego del todo a vos,
y en prueba de mi filial afecto,
os entrego en este día y todos los días de mi vida: mis ojos, mis oídos mi lengua y mi corazón,
en una palabra todo mi ser.
Ya que soy todo vuestro, guárdame y defiéndeme como hijo-a y posesión vuestra. Amén
ENCIENDE UNA VELA POR NUESTROS HERMANOS EN JAPÓN



SALVE REINA MARIA REINA, SANTA


Autor: Tere Fernandez del Castillo | Fuente: Catholic.net

Reina de todo lo creado

El 22 de agosto celebramos a la Santísima Virgen María como Reina. María es Reina por ser Madre de Jesús, Rey del Universo.

Un poco de historia

La fiesta de hoy fue instituida por el Papa Pío XII, en 1955 para venerar a María como Reina igual que se hace con su Hijo, Cristo Rey, al final del año litúrgico. A Ella le corresponde no sólo por naturaleza sino por mérito el título de Reina Madre.


María ha sido elevada sobre la gloria de todos los santos y coronada de estrellas por su divino Hijo. Está sentada junto a Él y es Reina y Señora del universo.

María fue elegida para ser Madre de Dios y ella, sin dudar un momento, aceptó con alegría. Por esta razón, alcanza tales alturas de gloria. Nadie se le puede comparar ni en virtud ni en méritos. A Ella le pertenece la corona del Cielo y de la Tierra.

María está sentada en el Cielo, coronada por toda la eternidad, en un trono junto a su Hijo. Tiene, entre todos los santos, el mayor poder de intercesión ante su Hijo por ser la que más cerca está de Él.


La Iglesia la proclama Señora y Reina de los ángeles y de los santos, de los patriarcas y de los profetas, de los apóstoles y de los mártires, de los confesores y de las vírgenes. Es Reina del Cielo y de la Tierra, gloriosa y digna Reina del Universo, a quien podemos invocar día y noche, no sólo con el dulce nombre de Madre, sino también con el de Reina, como la saludan en el cielo con alegría y amor los ángeles y todos los santos.


La realeza de María no es un dogma de fe, pero es una verdad del cristianismo. Esta fiesta se celebra, no para introducir novedad alguna, sino para que brille a los ojos del mundo una verdad capaz de traer remedio a sus males.

viernes, 19 de agosto de 2011

REGALO DE NUESTRA IGLESIA - ADORACION EN VIVO

El Santísimo llega a la web

Padre Guillermo Marcó

13 07 2011

Durante siglos las parroquias han sido el templo visible, en medio de una comunidad de personas. En las grandes ciudades y el los pequeños pueblos, las torres de las Iglesias parroquiales se levantan aún hoy, señalándole al hombre que mire al cielo, marcan el paso del tiempo desde sus relojes, y llaman a la oración con sus campanas.

Estas Iglesias albergan la vida de una comunidad de fe, desde el nacimiento, con el sacramento del bautismo- hasta la muerte -con la misa exequial.

Hace algunos años me atreví a preguntarle a mi amigo Javier Ghía, entonces directorregional de BloombergSyndication en Latinoamérica, y apasionado por los cambios que empezaba a generar la llamada Web 2.0: “Si la Web es un lugar donde habitan millones de personas ¿Cómo sería una Parroquia pensada para la Web?. Javier, hoy presidente de la agencia de creatividad interactiva Cuko, sumó al desafío a Nico Pimentel, en aquellos tiempos muy reconocido por su trabajo en la agencia de publicidad BBDO y hoy uno de los dueños de “Castro, casa de innovación” y a Juan Pablo Sueiro de Social Snack. Esta parroqui@ es el inicio de la respuesta, que espera ser enriquecida por los ínter nautas parroquianos que quieran sumarse.

Este es un pequeño aporte para ayudarte a conectarte con tu propia Fe. Nuestra idea es acercarte herramientas para vivir la fe estés donde estés. Más que reemplazar hábitos del mundo real, esperamos poder restablecer hábitos importantes para sostener nuestra Fe en este mundo que nos toca vivir: la oración de intercesión, la contemplación y el sentido de comunidad entre otras cosas.

Quizás el aporte más novedoso este en poder rezar frente al Santísimo Sacramento desde la Web, para esto se acondicionó un lugar especial dentro de la capilla de La Pastoral Universitaria del Arzobispado de Buenos Aires, que presido.

A modo de un sagrario cerrado, frente a una cámara está expuesto el Santísimo Sacramento, no dudamos que en breve se transformará en una experiencia de adoración permanente novedosa. El Cardenal Jorge Bergoglio, Arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, autorizó esta iniciativa.

Parroqui@ es una herramienta más que la Iglesia le acerca a sus fieles, para que puedan sentir a Jesús más cerca. Si al menos alguna de todas estas herramientas puede ayudarte a vos en algún momento de tu día, nuestra misión estará más que cumplida.

La música religiosa esta presente en “escucho”; en “busco” podrán encontrar la ubicación en un mapa digital de todas las parroquias de Buenos Aires, a través de google map, y los horarios actualizados de sus misas.

En la medida que podamos ir recibiendo los datos que nos aporten esperemos hacerlo extensivo a todo el país. La sección “doy” irá sumando ofrecimientos de voluntariado y necesidades de organizaciones. En la parte de arriba, para quien siga parroquia@ por Twitter, tendrá dos envíos diarios, una frase del evangelio del día y otra del santo que se festeja, entrando en la página están la versión completa del texto bíblico y la historia del santo más desarrollada. Reflexiono se irá enriqueciendo día a día. Acompañamos será la posibilidad de seguir vía Twitter, acciones que creamos interesantes, sea de misión o de ayuda.

Nuestra cibersecretaría será atendida online por Elías Cisternas, quién administrara conmigo el sitio.

Bienvenidos a www.parroquiaonline.com

¡Y que Dios los bendiga!

ACERCA DEL CONOCIMIENTO DE SI MISMO


De cómo este conocimiento de sí mismo se propone a todos
Autor: Nelson Medina, O.P.
Fuente: Fray Nelson

Si es verdad que utilizamos palabras escogidas y bellas para hablar de esta materia no es por deseo de alejarla de nadie. Es sólo por respeto al corazón humano, que merece ser tratado con delicadeza y atraído con la fuerza del amor y de la belleza. Precisamente he podido ver que cuando un corazón sólo responde a los imperativos de la eficiencia, el poder, la ganancia o el placer, sus alas, tristemente recortadas, se agitan con impaciencia que no es sino fruto de su impotencia, pues estas dos palabras están muy relacionadas.

Aquí queremos expresarnos de la manera más convincente pero también la más hermosa que hemos podido hallar. Y esta manera de proceder es muy concorde con lo que hemos dicho antes sobre la importancia de la síntesis sobre el análisis: es propio de la hermosura unificar y es propio de la unidad reflejar balance y belleza.

Con todo, no se piense que este modo de expresión indica que sólo pocos han sido llamados al conocimiento de sí mismos. Digamos exactamente lo contrario: todos han sido llamados a la contemplación de Aquel que está por encima de toda Belleza y por eso a todos hay que anunciar, que no es sino recordar, que hemos sido creados para mejores cosas que aquellas en las que solemos ocuparnos. Se parece esta idea a aquello que expresó en otro contexto Oscar Wilde: "No es que al arte se le haga popular es que al pueblo se le vuelva artista."


Aprender a conocerse es una tarea de la que nadie debe excluirse bajo riesgo de hacerse mucho daño y de causar también mucho daño a otros. Un político que no sepa de su propia responsabilidad; un sacerdote que ignore la dignidad de su vocación; un hijo que desconozca qué es el milagro de la vida; un filósofo que no se pregunte por qué escogió su primera pregunta; una esposa que no sepa por qué quería sentirse acompañada... ¿de verdad cabría esperar mucho de personas así?

El campesino aprende a conocer sus entrañas mientras araña las de la tierra; el marino conoce sus caminos mientras hace otros en los mares; el artista dibuja en un lienzo sus preguntas, y cada escritor, dijo Borges, pasa la vida redactando en realidad un solo libro, que al final se confunde con la propia vida.

Cuanto más pronto los jóvenes se conozcan a sí mismos, más pronto también sabrán de los defectos de su carácter y más pronto buscarán remedios que podrán hacerles mucho bien. A la vez, temprano en su carrera sabrán cuáles son sus fortalezas y así perderán menos tiempo en divagaciones inútiles, aunque reconociendo siempre que de todo recorrido puede aprenderse mucho.

La persona que se conoce es infinitamente menos violenta que la que no se conoce. La violencia es ignorancia fermentada. Por eso en las discusiones alza más la voz el que menos seguro se siente: suple con gritos lo que le falta en convicción de las propias razones.

La persona que se conoce tiende a ser más misericordiosa. Ha visto sus propios errores y le queda más fácil entender que otros yerren. Ha visto que el mal tiene mil disfraces y que es fácil equivocarse; por eso simpatiza con la frase compasiva de Cristo en la Cruz: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Lucas 23,34).

La persona que se conoce sufre menos de miedo y por eso también es mucho más libre. El miedo multiplica su fuerza con la ignorancia. Vencida la ignorancia, cae también el bastión primero del miedo.

La persona que se conoce no vive al azar de las circunstancias, al vaivén de las modas o en la incertidumbre de un destino predicho e incógnito a la vez. Sí: las personas que viven en pareja tienen cada una el derecho y el deber de conocerse a sí mismas. ¿De dónde vienen, no digo yo los problemas, sino la incapacidad para resolverlos, si no es de esa tendencia humana a ver la astilla en el ojo ajeno y no la viga en el propio (Mateo 7,3-4)? Dígase otro tanto de quienes comparten su vida de otras maneras, por ejemplo, los religiosos. Si cada cual no lucha por conocerse, usará sus recursos para imponer las propias ideas o estilos pero no sabrá a quién sirve en últimas todo eso, y es posible que esté sirviendo a los ídolos de la soberbia, la envidia, la división o el egoísmo.

A poco que reflexionemos, pues, encontramos que una vida adulta y llena de sentido,una vida en paz consigo mismo y capaz de generar paz en su entorno, es siempre la vida de alguien que ha llegado a conocerse bien a sí mismo.

jueves, 18 de agosto de 2011

SUPERFICIE Y PROFUNDIDAD - JOHN MAIN


Una de las grandes verdades que aparece en la sabiduría tradicional, en casi todas las variedades de esta tradición, es que tenemos que descubrir nuestra propia realidad interior. No podemos vivir nuestra vida en base a las experiencias de otras personas, en otras palabras, hay que dejar de vivir nuestras vidas de segunda mano y para hacer esto hay que ir más allá de la superficialidad de las cosas. Hay que profundizar. No podemos vivir encontrando la realidad en dos dimensiones.

El Tao Te Ching dice: "El hombre grande permanece en lo que es real, no en lo que está en la superficie."

Y lo que es real es la estructura interior, la realidad interior. Hay que ir hacia adentro. Buscar lo real, no lo superficial.

Hay una realidad: una ley general de la condición humana es que para entender al universo, nos tenemos que entender nosotros. Solo al entendernos y valorarnos podemos trascendernos, elevarnos, como dijo Jesús, renunciar a nosotros mismos. El camino de la meditación es el camino a esta profundidad de entendimiento, a esta profundidad de ser. No por análisis o reflexión, primero tenemos que tener algo que analizar, algo sobre lo que reflexionar.

El camino de la meditación nos invita al silencio, a la quietud y a la reverencia en la profundidad de nuestro propio ser. Parte del problema que tenemos es que siempre procuramos analizar la superficie buscando encontrar profundidad. Pero es cuando entramos en la profundidad que encontramos la verdad sobre de la superficie.

Este camino requiere simplicidad, fe y fidelidad.

La meditación es el proceso en el que entramos en nuestra propia realidad interior, y lo extraordinario de este proceso es que al entrar en nuestro propio centro entramos en contacto con el centro de toda realidad.

Siempre usamos palabras como: Dios, Verdad, etc. para buscar explicarnos pero no son palabras que vengan de nosotros. Y parte de la ansiedad que tanta gente siente ahora viene de tener solo una explicación de la realidad de segunda mano.

El proceso de meditación requiere de simplicidad, cada uno tenemos que aprender a dejar ir.

Tenemos que dejar ir y lanzarnos a la profundidad. Aunque tengamos miedo particularmente cuando la profundidad es infinita, pero nos tenemos que lanzar a la infinita profundidad de Dios. Esto es de lo que se trata el camino.

Piensen en el proceso por un momento, ahora que meditemos juntos, anclemos físicamente nuestro ser en nuestro lugar, y estemos en silencio, en quietud y en reverencia, cerremos nuestros ojos suavemente, recitemos, repitamos en nuestro corazón, en silencio, con gentileza: Ma-ra- na- tha, este proceso debe estar lleno de gentileza, no es un proceso violento, no es un martillo golpeando en un yunque. Debemos aprender a recitar nuestra palabra con delicadeza y cariño. Recitemos la palabra, desde el principio al final de nuestro periodo. Escuchándola, sin pensar, sin pensar en nosotros, sin pensar en Dios o en el significado del mantra. Simplemente recitando nuestra palabra continuamente.

Al principio hay que tener fe que esta recitación del mantra es una actividad que tiene significado, hay que tener fe que es un camino a la profundidad de entender, a la profundidad de la experiencia. La convicción de la realidad en que estamos enraizados es el acto de fe que hacemos basados en la autoridad de la tradición que hombres y mujeres han caminado por aquí a través de los siglos con generosidad, amor y fidelidad y en el proceso han llegado a la Sabiduría, a la Compasión.

La invitación a meditar es una invitación a parar de vivir de segunda mano y un llamado a descubrir nuestra propia capacidad espiritual, la impresionante riqueza de la capacidad humana anclada en la realidad divina, y una invitación a estar abiertos a este poder, a ser energizados por el y dejarnos arrastrar a las profundidades de la realidad divina.

Debemos tener cuidado con intoxicarse solo por el mensaje, la buena nueva, por el Evangelio. Tenemos que entrar, probar, ver y sentir. Y la meditación es el proceso de entrar, probar, ver y sentir. Así que di el mantra en la mañana y por la tarde- que sea el centro de tu vida, esto es lo importante.

Me vienen a la mente las palabras del poeta Sufi: Attar

Vengan átomos perdidos

A su centro

Sean espejo de lo que vieron:

Rayos que se desparramaron en la ancha obscuridad

Regresen y a su Sol ríndanse