miércoles, 30 de octubre de 2024

CREO

 

 Cuando la comunidad cristiana se reúne para rezar el Credo en estos días, todavía digo "creo", con todos los demás,  pero lo digo sabiendo que ahora creo de una manera totalmente diferente de años pasados. Como resultado de ello, estoy convencida de que la fe que vive en mí ahora es más exigente, más robusta que la de las primeras etapas de mi vida espiritual. Creo mucho menos acerca de las dimensiones históricas o científicas de la fe, y mucho más acerca del misterio de la creación, la lucha siempre actual de la redención, y la santidad como realidad cotidiana.

El Credo, como sabemos, contiene las ideas, los conocimientos,  los conceptos y las visiones de la vida que subyacen a la espiritualidad cristiana. Ésas son las convicciones por las que los apóstoles dieron sus vidas para transmitírselas a la comunidad cristiana.

La cuestión no radica en si el Credo es o no creíble, sino en  si el Credo tiene o no sentido para nosotros aquí y ahora.

El Credo se ocupa del misterio de la vida y su misterio es evidente.

La esencia del Credo ha persistido a través de las épocas: HAY UN DIOS, JESÚS ES EL CAMINO, EL ESPÍRITU SANTO VIVE EN CADA UNO DE NOSOTROS. CRISTO HA MUERTO POR NOSOTROS Y HA RESUCITADO. LA MUERTE Y RESURRECCIÓN DE JESÚS CONSTITUYEN EL CONTENIDO CENTRAL DE LA FE.  Éstos son los conceptos inamovibles, los principios que no cambian.

Ciencia y religión son muy diferentes entre sí. Mientras la ciencia intenta explicar cosas, la religión contempla la vida e intenta comprenderla. 

Lo primero que hay que entender es que si bien las oraciones que contienen dogmas de fe, se elaboran en la mente racional, ESAS VERDADES SÓLO SE LOGRARÁN ENTENDER CON EL CORAZÓN. Allí interviene LA GRACIA. 

Las iglesias deberían interesarse mucho más por la espiritualidad que por la catequesis, o mejor dicho, la catequesis debería incluir en primera instancia, la meditación.

Se debe buscar en la religión algo más que normas. Para ello tenemos que experimentar a Dios en nuestro corazón, muy cercano, muy presente. Sólo desde aquí se comprueba (no científica, sino espiritualmente) que la creencia es verdad.

Se llega así a la conclusión de que la fe no es contraria a los hechos, simplemente los trasciende. Creer algo es saber que es verdad, no en nuestras mentes sino en el centro de nuestras almas. 

Creemos en lo espiritual simplemente porque en todo corazón humano alienta el sentimiento de que lo material no es suficiente para explicar el sentido de infinitud de la vida. 

En suma, creer es la capacidad de CONOCER lo que no vemos.

Decir Creo es decir sí al misterio de la vida, esa vida en contacto con Dios.


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